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Tigres, tigres…leones, leones…

En un par de meses se nos casa la pequeña Meri, la más dulce y entrañable de cuantas amigas conservo del instituto. Su despedida de soltera fue discretamente organizada por una prima suya de la que no tuvimos noticia hasta el día en que nos inundó el mail con los detalles del ágape. Cena y copas ganaron de lejos a una infravotada velada con bomberos semidesnudos y zapatos llenos de champán. Cómo se nota que nos hacemos mayores…cagüen…

Al llegar al restaurante ya teníamos lista una enorme mesa redonda que incluía un disco giratorio central tipo japonés, colocado sólo para ayudarnos en la difícil tarea de actualizar perfiles vitales antes de entregarnos por entero al vino. Por riguroso orden fuimos colocando nuestro móvil frente a nosotras, con las fotos de los hijos respectivos en modo perfectamente visible. Como si de una ouija inducida por hábiles dedos se tratase, el plato comenzó a girar en el sentido de las agujas del reloj, permitiéndonos conocer los adelantos de todos los vástagos de las allí presentes, sin necesidad de piar como gallinas pidiendo fotos por doquier. Tremenda idea la del disco, ojo, desde aquí insto a la cadena VIPs a valorar la idea e instaurar una “mesa para madres con fotos de hijos” en todos sus restaurantes.

Previendo que quince mujeres sentadas a una misma mesa traerían consigo demasiados decibelios escondidos en los bolsos, el maitre, resabiado él, nos confinó al más recóndito lugar del restaurante, asegurándonos que se trataba del mejor reservado disponible. Lo mismo debió venderle a la mesa contigua, otras quince mujeres en ruidosa celebración, pero carentes de disco giratorio central porque a juzgar por lo limitado de su edad y lo exiguo de su perímetro abdominal, bien podrían intercambiar politonos, pero lo que son fotos de hijos…

Los cruces de miradas y cuchicheos marujiles se hicieron cada vez más evidentes a medida que las botellas de Protos fueron desfilando coquetas por las mesas. Mesadelasmadres Vs Mesadelasconcintura.: la tragedia se mascaba en el aire. De haber nacido hombres, habríamos solucionado la rivalidad inexistente amparándonos en el ancestral “solteros contra casados”, o como dos ejércitos de torsos desnudos tiran de ambos extremos de una cuerda hasta que uno de los equipos cae al barro. Y después… ¡A tomar juntos caja y media de botellines! Pero somos mujeres y no se nos da bien el barro – excepto si tenemos a Patrick Swayze sentado a horcajadas tras nosotras susurrándonos al oído- así que preferimos limar asperezas lanzándonos miradas envenenadas e hirientes dardos voladores de mesa a mesa.  

Codazo, codazo…. Para mí que ese aparente desaliño tan propio de los 90 ya no está de moda, ¿no? Codazo, codazo… No, nena, no, ahora lo reinterpretan en una versión más limpia y lujosa a base de sprays texturizantes de pelo y toque rosa en las mejillas. Risitas. No gires tanto la cara que no te oigo, coño. Pues yo no me paso dos horas delante del espejo para simular que no me he peinado, la verdad. Donde esté la triple capa de rímel…que no parpadeo desde las 7 por miedo a que se me queden abrochados los ojos… Codazo, codazo…Pide que le traigan unas lentejitas a la de azul, por favor, que ni con plomos en el tanga pasaba la báscula de Cibeles. Ssschss…Más bajo, pordiosss. Ese jersey se lo pongo yo a Mimayor y aún le está estrecho de sisa. Carcajada. Codazo. Carcajada.  Búsqueda y detección visual de nueva víctima y vuelta a empezar…. Codazo, codazo…¿Pero tú has visto a la de los anillos?…

Respecto a los comentarios sibilinos de la mesa contigua ni imaginármelos quiero. Que no. Que el Telva de este mes dice que la mujer que ronda los 35 está en la plenitud de su vida mental y física y pienso creérmelo a pies juntillas, con fe ciega, sin cuestionarme nada, mientras no se me demuestre lo contrario.

Antes de dar por concluida la cena alguien propuso un brindis. ¡¡Por nosotras!!  Y por una vez, las treinta copas chocaron. Afortunadamente, aún queda algo en lo que las mujeres siempre estarán de acuerdo, sea cual sea su edad y el número de hijos, o en su defecto gatos, que les esperen pacientes en casa.

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1 Comment

Filed under Familia, Humor, Mujer, Ser madre

One Response to Tigres, tigres…leones, leones…

  1. Hay que reconocer, que somos vívoras y bichos por naturaleza.

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