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Salidas nocturnas… y no miro a nadie

Es viernes noche y toca salir. Yuju. Déjate de cines, déjate de cenas en casa de amigos; salir, salir, lo que viene siendo salir. Salir de juerga, de marcha, de fiestuqui, algazara, algarabía, desenfreno, jolgorio, festín, orgía…Vale, quizá tanto no, pero veo que me siguen.

Este tipo de salidas en las que media cierta actividad nocturna outdoor y premeditación sibilina tiene dos versiones claramente diferenciadas. Puedes salir con o salir sin…

Si decides salir SIN y dejar a Marido en casa ya sea leyendo Laodisea de Homero o viendo un apretadísimo Ponferradina – Alcorcón, con Lasniñas ya acostadas y la mano asida a un litro de Duff y unas Ruffles, seguro que te lo agradece sobremanera e igual te debe un favor, canjeable por un “hoytulasbañas” cualquier día de éstos. Entonces correrás al armario a ponerte esa cazadora con tachuelas de los Back Street Boys que guardas desde el 93, en la misma percha que los vaqueros nevados y los Liberto verdes. Al comprobar que cualquiera de estas prendas se te adhiere al pellejo como un film, haciendo que tu cuerpo se asemeje en lo compacto a un kilo de azúcar, optas por algo más vaporoso y con tirantes, tipo Nochevieja, que te recuerde que sigues teniendo piernas, aunque luzcan llenas de cardenales. Unos pinchos, unas cervezas, un grindish bor dodoz loh gue mos venío, unas canciones de Bananarama improvisadas a voz en grito y de repente algo te hace clic. Temiendo que sea una cinturilla estallada que no pudo más con su tirantez, respiras aliviada cuando entiendes que sólo ha sido una revelación… Por increíble que parezca, hace apenas tres años que has dado a luz y sin embargo te sientes como si Doc Brown te acabara de abrir la puerta del De Lorian. Lo que se abre ante ti es un universo paralelo, extraño, lejano y desconocidiiiisimo…

¿Y ahora, cómo se baila? Preguntas tratando de acompasar tu cuerpo con la música en un intento de no parecer una cucaña ¿Aquí pondrán chupitos?, ¿Por dónde suele salir ahora la juventud?… Eres como un Gurb despistado y atónito, observando el comportamiento humano ajeno a todo e incapaz de pronunciar frases que no comiencen por un “cuando yo salía….” Cuando yo salía no había tantos vasos de sidra… Cuando yo salía se podía fumar en los bares…

Siempre hay un momento en que se te acerca algún socializador y se la juega en las distancias cortas susurrándote un varonil ¿Tú no vienes mucho por aquí, verdad? Yo nunca olvidaría esos ojos…Ay, virgencita, si es que no cambian el repertorio ni amenazaos. Te habla de su trabajo, de su bla bla, bla y tú sonríes y piensas, Criatura, como me desabroche un botón y te enseñe el enganche del sujetador de lactancia se te van a caer los palos del sombrajo… Bueno, y tú a que te dedicas, cuáles son tus sueños – continúa él, ajeno a todo… Pues yo básicamente hubiera preferido que no se me saliera el ombligo en cada embarazo, la verdad…pero por lo demás bien… Atónita compruebas cómo huye despacio haciendo el moonwalker mientras te dice adiós con la manita y te deja en calma cerebral preguntándote por qué demonios no supiste antes de lo efectivo del chascarrillo.

A eso de las tres, algún amigo caritativo te meterá en un taxi con tu dirección escrita en una servilleta de papel enganchada al pelo con una horquilla y acto seguido amanecerás en tu cama con unas enormes legañas negras y  algún hijo saltando encima de tu dolor de cabeza, mientras Supadre sonríe victorioso desde la puerta de la habitación.

La versión CON de esta historia, si es que consigues arrancar al padre de las criaturas el mando de la tele de la mano sin llevarte jirones de piel y arrastrarle a algún lugar concurrido, comienza con una escena similar a la anterior, pero sin necesidad de vestirte de quinceañera adicta al cosplay. Un poco de laca añadida al look de siempre, algo de gloss y a correr. Antes de salir de casa, besarás a Marido en la puerta como si fueseis al baile de graduación. Él te mirará embelesado, con ojos de animalito enamorado al tiempo que espetará ¿Quetasechao, pringas!?  Pero no te enfades, mujer, que tampoco te dice nada cuando luces marcas de mocos secos sobre los hombros o pegotes de puré de patata en las puntas del flequillo. Ni juzga ni piropea, ni para bien ni para mal. Asúmelo.

Si salís con amigos Conhijos, las primeras dos horas de reunión girarán en torno a ellos. Es inevitable, abandónate y no te resistas porque si no parecerás una agria que sólo quiere ocultar información. En caso de salir con amigos Sin, procurad suavizar el tema no vaya a ser que se desanimen, no procreen y en unos años no tengamos a nadie que nos pague las pensiones.

En mitad de la noche mirarás a Marido y te darás cuenta del buen culo que le hacen esos vaqueros, mucho mejor que el chándal de tres rayas de estar por casa. En un alarde de valentía quizá os echéis un baile agarrao, pero ojo que se trata de recuperar la pasión, no de ver quien llega antes al mostrador de Traumatología. Si os invade el susto o no tenéis linimento en casa, también podéis marcaros un pasodoble de plaza de pueblo, de esos en que ambos miran al horizonte y bien podrían estar bailando contigo o con Batman que ni se darían cuenta.

Si la noche fluye y sale buena quizá podáis echar el resto en uno de esos sitios de bailar hasta muy tarde, encomendándoos primero al buen hacer de Lanana y confiando en que mañana sea capaz de lidiar ella sola con los miniseres sin dejar que se acerquen a menos de dos metros de la puerta de la habitación. Si la noche sale aburrida en exceso, Losniños son una excusa perfectísima para largarte viento en popa a toda vela, aduciendo ansiedad y temor a un despertar temprano.

En cualquiera de los dos casos, con o sin, no olvides hacer muchas fotos y etiquetarte en ellas sin pudor. Nunca sabes cuándo te prestarán de nuevo el De Lorian para rememorar viejos tiempos o si en el peor de los casos habrá que esperar a ir al Weddings a que se te case un primo y bailar Los pajaritos mientras baja la tarta del techo.

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Salidas nocturnas... y no miro a nadie, 4.3 out of 5 based on 3 ratings

12 Comments

Filed under Familia, Humor, Mujer, Ser madre

12 Responses to Salidas nocturnas… y no miro a nadie

  1. jajajajajajajajajjajajajajaj
    “Pues yo básicamente hubiera preferido que no se me saliera el ombligo en cada embarazo”
    jajajajajajajajajaa
    Es que he leido estoy y ya no podía seguir! Jajajajaja
    Muy buenas las salidas nocturnas postparto!

  2. Angie

    ¡Qué bueno! ¡Qué entendimiento! ¡Qué empatía! Me ha encantado pero no sé si tengo más o menos ganas de salir??? Lo del ombligo me es menos preocupante ya que más o menos vuelve a su sitio cada vez. Son los pliegues de piel estirada que hacen miles de uves entre el ombligo y el pubis que … no quiero pensarlo.

  3. Pingback: Salvad al soldado Lunes « Accidental Mente

  4. gloria

    me ha gustado muchisimo! unas risas gordas que, en estos dias de tanta nieves, vienen bien en Oslo!!!!! ;-) )

    • Oslo??? :) Te mando entonces muchos muchos besos para que se los lleves en mano a mi pequeña Gómez, a sus niñas y al papáoso. Diles que se les quiere y se les echa mucho de menos! Y mil gracias a ti, Gloria! Me encanta que te haya gustado y que te haya hecho reír un poco, el movimiento de la carcajada quizá os ayude a no morir de congelación!! :)

  5. Buenisimo este articulo, dices verdades como un puño!!!! jejejeje…. me uno al clan de los Liberto en verde, jajajajjaaa……

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