Siempre me he considerado una persona jocosa, la verdad, de risa fácil, chisposita, muy dada a la algarabía y al “saca un par de cañas que lo mejor está por llegar…” De pequeña mi madre me presentaba a las visitas retirándome el pelo de la cara y admirándose de lo bien que imitaba a Lina Morga. Si tras la actuación alguna generosa me daba dinero, yo corría a comprarme carmín.
Era ciertamente muy mía, impetuosa y un tanto disparatada. Nunca rocé la despreocupación absoluta, quizá más de diez años en un colegio de monjas me hicieran temer que el apocalipsis llegara en algún momento y a mí me pillara bañándome desnuda en el mar. Y aún así lo hacía. Qué coño.
Desconozco si el ir cumpliendo años o el ir pariendo hijas me ha hecho convertirme en un calefactor tipo seta, algo estático, recto, guardián del calor ajeno, de la virtud y de la buena educación. A excepción de la piel todo en mí se estira, se vuelve tirante, de una sobriedad casi rayana en el luto. Que soy un tostón, vamos, que Bernarda Alba a mi lado es un saco de la risa.
Si entro en una habitación aleonada, con disfraces chorreando por las camas, música alta y algún goterón de tinta rosa jugueteando con los cojines, instantáneamente se hace el silencio. Como cuando aquel sargento fibroso y pelón entraba por sorpresa en el barracón de los reclutas. Entonces me doy cuenta de cómo he cambiado, de cómo me he metido de lleno en mi nuevo papel de cortarrollos, Lamala, la bruja del cuento, la que siempre dice que no.
Quizá el hecho de regañar con frecuencia a gente más bajita que yo, que me mira desde abajo con cara de admiración y respeto, me ha hecho ir creciéndome en el papel. Supongo que el saberme necesaria, observada e imitada, me ha dado un poder del que antes carecía y desde que lo sé, aprovecho cualquier ocasión para demostrar que la que manda soy yo.
Pero el sábado pasado me lié la manta a la cabeza, dejé de leer prospectos e hice algo alocado. Durante una comida en su restaurante favorito, entre fritos incatalogables y otros fritos tipo pollo, me coloqué la capucha del abrigo sobre la cabeza y un par de patatas a modo de colmillos. Cerré mi actuación con un solo de garganta y otros ronquidos del todo inapropiados para alguien de mi edad, a medio camino entre una morsa y un zombie herido en el lomo. Al centrar de nuevo mis ojos bizcos y enfocar nuestra mesa, vi el terror más absoluto reflejado en sus caras. Lapequeña no sabía si reír o llorar, pensando que su madre estaba empezando a darse la vuelta, como los jerséis. Lamayor escondió la cara bajo los brazos y me susurró un piadoso… mamaaa que te ven…. Marido me quitó con amor la capucha y acarició mi cabeza como quien apacigua a una loca después de su tempestad.
Ok – dije resignada y hacia adentro – me ha quedado claro que mezclar autoridad y ridículo es como aquello del culo y las témporas.
A los pocos minutos se acercó el camarero con la carta de postres y con su llegada recuperé mi poderío ¿Podeemos? – dijo Lamayor… ¿Podeeemos? – dijo Lapequeña… ¿Podeeeemos? – dijo Marido….
Podéis – dije magnánima, mirándome el anillo, con el mentón apuntando al infinito y un considerable dolor cervical fruto de la pose.
Después, con todos absortos en sus respectivos postres, embadurnados de helado hasta las pestañas, giré armoniosa la cintura para que nadie me viera y me metí una patata en la nariz. Ay, ya saben ustedes cuán dura es la soledad de quien debe dar ejemplo…
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La bruja del cuento,









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Ay nena que acabo de leer ahora a otra bloguera que habla tb de todas esas cosas que dejas de hacer cuando eres madre, más lo tuyo del humor y no sé si cortarme las venas o dejármelas largas…
Te diré que no has perdido el humor pero que ya solo lo utilizamos con gente de nuestra misma estatura y que esos locos bajitos por alguna razón que desconozco nos ven rídiculos en la versión divertida. Monillo me ha seguido alguna vez el rollo, pero la ultima vez q organicé la fiesta de la guarde y me puse como loca con la pistola de agua, estuvo un rato corriendo detás mio con cara de pocos amigos al grito de :”NOooooo ama tu nooooooooooo”
Será que nuestro futuro es montar akelarres para expresarnos con libertad….quién sabe…yo voy probando, por si acaso…
jejejeje, querida mari, esto se llama hacer el payaso, y a mucha honra, y tus hijas y el mundo te lo agradecemos infinito… Eso sí, yo quiero ver esa versión de morsa con patatas, plis plis plis!! Un besazo amiga!
En la próxima cena te lo hago, amiga, cuando llegue el postre de mono…
Un poco bruja sí que eres, cómo es que publicas a las 10.45 y yo ya te he leído, si ni siquiera vivo en Canarias. Ah! los camareros, esos entrañables seres, cuánto mundo han visto, y los de restaurantes de pollos, un planeta en cada familia.
Ante la mía mayor guardo las formas como si en Buckingham Palace. La pequeña me lleva al cuenta cuentos y si levanto la mano para salir voluntaria se lapa a la madre del otro lado,ipso facto.¿de dónde han salido? y aún más ¿ qué nos queda por sufrir? vivo en un Ay!
Es mi reloj interno que anda como una patata, y el externo también, el del blog ya ni te cuento…
Mira que salir voluntaria en un cuentacuentos…es que tú también…
Qué bueno!!!
Si es que tenemos a los niños tan acostumbrados a vernos de sargentos, que cuando una se lía la manta a la cabeza y se pone hacer payasadas, … pues claro, descolocamos a la familia, jejejeje.
Descolocados y avergonzados, amiga, no dan crédito los pobres, como si con la bata y los rulos no pudieran convivir unos buenos zapatones y una flor con chorro de agua…
Espero que haya un momento para cada cosa, porque no me veo renunciando a mi “payasez” por la maternidad…
Si descubres el secreto, cuenta, cuenta….
Jajaja….llorando de la risa me tienes…y estoy desayunando sola en una cafetería.
Grande, muy grande!!!!!
Por cierto, megafan de Lapequeña…qué trazos!!!
…qué uso del color…qué expresión emocional…qué cara la de lamadre cuando se vio retratadaaaa!!!
Disfruta del desayuno, amiga!
jajajajajaja jjajajjjajajaja jajjajaajja
No puedo madre, te visualizo totalmente… Entre esto, que lo he leído hoy (porque no me llegan las pu*** actualizaciones) y los iiiiiii iiiiiii iiiiii de ayer, se me va a quemar la comida fijo…
Vente, corre, y te hago un pase privado. Huy, qué cochino ha quedado esto. iiiii iiiiii ii
jejeje, por eso tienes un blog tan jocoso donde puedes dar rienda suelta a tu verdadero ser!!!
La verdad es que me identifico bastante, siempre me consideré como una persona festiva y divertida, y creo que ahora soy como poco un mormo… en fin, esperaremos a la siguiente etapa, lo mismo en la vejez volvemos a nuestros origenes y seremos el alma de la residencia!! jajaja!!
Ése es el espíritu! Viva la senectud festivalera!
Y lo peor de ir convirtiéndote en bruja, es que es tan paulatino el cambio, que lo descubres de un momento a otro, cualquier día, y no te reconoces… Ay!
Dejaré de comprar manzanas…por si acaso!
Jajajajajaja!
Aix, cojo aire…Sigo…
Jajajajajajajaja!
El dibujo fue pre o post actuación???
Jajajajajaja…Me has alegrado la mañana
Muas!
Y tú a mí la mía con esas risas…!
Genial recordar lo que soliamos hacer, los años nos retiran de la circulacion, nos vemos ridiculas haciendo segun que cosas. No me ha hecho falta una foto, te visualizo perfectamente. Alguna tonteria me atrevia con mis nietos pequeños, pero ya crecieron y nadie rie mis ganas de bromas. Solia hacerlas y gordas, recordarlas me saca una sonrisa- Gracias
Reírse de una misma también es saludable, no? quizá hacer payasadas para una misma también sea buena terapia… ¡Gracias a ti!
Me ha encantado esto que dices “Quizá el hecho de regañar con frecuencia a gente más bajita que yo, que me mira desde abajo con cara de admiración y respeto”.
Amiga mía, a mí ya me queda poco para que mi NiñoNinja esté casi a la altura de mis ojos (7 años recién cumplidos de 1,34cm), admiración???? quizás… pero respeto…. Déjame que me ría …. a mí me tiene las vueltas cogidas, y no me respeta en casa ni el portero de la finca (de tenerlo).
Un besazo,
Es pura fachada, amiga, en su interior interno te respetan y mucho. Quesí, quesí…
Amiga me has hecho pensar que tengo suerte de tener una Critter desmadrosa por ahora me permite gritar, hacer cosquillas, brincar, hacer el tonto y SE RÍE COMO LOCA….otra historia será en un par de años, un par de niños extras y a ver si me desmadre dura…
Un besote desmadroso
Ojalá dure, Mex, porque el día que te dicen “mamaaaa que te ven” duele muuuuucho. Sniff, sniff…
Beso!
Pues a los papás parece que se nos da un poco más de manga ancha con estas cosas, porque yo sigo haciendo el payaso. Aunque es verdad que la del carácter es Lamamá, yo soy más blandito, de siempre…
El padre puede tirarse al suelo y hacer el oso sin que nadie se lo reproche, es cierto…y hasta en lugares públicos…oh, oh, espera, en lugares públicos no lo hacen, no?
Bienvenido al blog, papá de Joan Petit!
Es como cuando te dicen que tu madre era la leche, que te partias con ella. Y tu empiezas a pensar que la culpa es tuya, que le has quitado la ilusión de vivir puesto que no reconoces a tu progenitora en aquellas palabras.
Ains que ganas tengo de hacer el ridiculo cońe.
Ay, es verdad, no lo había pensado… quizá mi madre también fuera el alma de la fiesta…. Sniff sniff
jjajjajajajajajjaj es verdad a mi la maternidad tambien me hizo perder la poca verguenza que tenia
. me ha encantado!!!!
Ridiculismo materno. Lomás!
Buenas noches! Desde que descubrí tu libro, así, sin querer un día y me reía con él a carcajadas en el vagón de metro,en el Rodilla, en la consulta del pediatra,etc…no he vuelto a ser la misma…la misma mamá preocupada por temas de los que ahora me rio…fuiste un bálsamo para mi moral cansada y cansina (lalbóndiga tiene 17 meses y sigue sin dormir una noche del tirón la muy…)
En fín,despues de este prólogo decirte que, aunque les de verguenza ajena, en el fondo de sus corazoncitos están orgullosas de la vena cómica de mami…estoy segura de que, en secreto, en su habitación, se han echado una capucha por encima y han imitado a la morsa-zombie, uno de sus personajes favoritos a partir de ahora…
Mil besos.
Me encanta, Rackel! Mil gracias por tu comentario! Es precioso! Y Lalbóndiga seguro que también lo es
Me parto…
Bienvenida!
Besos!
jajajajaja tú lo que necesitas son más cañas en buena compañía ;p
Yo soy un crack en eso de hacer el ridículo, tengo el don de lanzarme cuesta abajo y sin frenos en el momento menos oportuno o cuando menos me apetece al mico y éste acaba llorando y suplicándole clemencia al padre, enfins…
…eso también, ves? ¿Cuando?
Tú eres un crack en todos los sentidos….
yo les digo a mis hijos… y si lo hace la madre de tu amigo te ries??
Si, mamá, pero tu no lo hagas que lo tuyo no tiene remedio ya.
Es nuestro sino, guapa, y cuando son más altos que tu, la cosa se vuelve peor, no sólo te miran, te obligan a comportarte con una patada en la espinilla si hace falta.
Mil besos y un kilo de paciencia, princesa
…no, si dentro de tres días, nos darán collejas. Ya verás, ya….
bss!
Cuánta razón tienes!! A veces nos dejamos llevar tanto por el papel de Santa Madre Superiora que se nos olvida la juerguista que llevamos dentro…¡fuera la Rottenmeyer! ¡Arriba Mary Poppins!
Y si te apetece pasarte por mi blog de maternidad más bien desastrosa,
http://mamicool19.blogspot.com.es/
Tres hurras por Mary Poppins! Y por tu blog! A verlo voy ya mismo!
Jolín pues yo creo que soy demasiado setoncia, el padre la baña y el baño se convierte en los grandes lagos, juega con ella y la deja subirse a la cama con zapatos puesstos, que abra los cajones y lo saque todo… y yo soy la de “¡¡te voy a comeeeeeeeeeeer!! ¡¡esto noooooooooo se haaaceeeeee!!”… y mi madre, con quien la niña pasa mucho tiempo tres cuartos de lo mismo y la factura que me ha pasado ha sido en la vacuna de los 15 meses. Dos enfermeras y yo sujetándola mientras chilla, cuando acaban, la cojo en brazos con todo mi amor y la niña “aba, aba” (abuela, abuela) que casi se me cae por tirarse a los brazos de su abuela…. NUNCA MAIS, “asín” te lo digo, que le den a los cajones desordenados y los churretes por las paredes y suelos…
Ése es mi miedo, amiga, que a la mínima de cambio se vayan con una más graciosa…
Habrá que tomar nota…
Jajaja, me he reído mucho con todo este post. Gracias!
…Un placer!
Pues como les cuente yo a sus hijas lo que usted hacia con su edad le pierden el respeto “vitanaturaldurante”!!
Sssshhhh, calle, calle, insensata!
Buenísimo!!!!
Todavía me estoy riendo y mi mario me mira: “ya está, se le ha ido la pinza…se veía venir!”
Hace 4 meses que he inaugurado la categoría mamá y vivo ese momento día de la marmota entre mi piojillo y yo.Te seguiré de cerca.:-)
Gracias, amiga! Bienvenida al lío!
Que risas acabo de pegarme leyendo tu post. Ay!!! que graciosa eres!!!
Espero que llegues muy lejos como escritora porque transmites genial.
Gracias por este ratito tan bueno!!!
Isa- 34 años- mamá
Me gusta que te guste! Bienvenida y mil gracias!!