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Fin de Fiesta


Aún a riesgo de parecer insensible y bicho raro reconozco que las navidades me estresan más que un abrefácil, no puedo evitarlo. Aunque en mi cabeza suenan bien cuando las imagino, ojo, esos días repletos de ternura, amor y filantropía de la buena, de luces de colores, de achuchones y emociones, de salchichones, porrones y jamones a montones, donde la alegría se desborda y uno no puede ser otra cosa más que feliz, porque no está permitido.

Supongo que todos crecemos pensando que nuestra familia es especial y que en estas fiestas hace cosas que las otras no hacen; hasta que un día, con un porrón de años, cuando tu madre ya te deja salir de casa sola y sin abrigo, te das cuenta de que las calles están llenas de familias la mar de variopintas pero ni peores, ni mejores, ni por supuesto más normales que la tuya.

Concentrar tanta reunión familiar en tan poco tiempo puede tener efectos secundarios que no vienen en el prospecto, tales como riñas desmesuradas por cosas que sucedieron en 1996 o competiciones por ver quién come más aceitunas, quién tiene el hijo más chisposo o quién se va a la cama antes y se libra de recoger la cocina.

Por norma general la algazara comienza oficialmente el día 24 a las 21:00h cuando tras dos días cocinando y sin apenas salir a respirar, la anfitriona observa con pasmo cómo la gente no llega, y los que llegan lo hacen rellenos de cañas previas y montando corrillo frente al plato de los berberechos. Mientras, a ella ni caso.

- Que os lo vais a dejar todo y he hecho comida para un regimiento  – grita la cocinera, armándose de paciencia… y de la espumadera si es de pueblo cerrao.

Pasan las horas y tu primo Juan Luis no llega. Tú, que sueles ser más puntual que una novia fea, no alcanzas a entender por qué demonios en todas las reuniones familiares siempre hay alguien que llega tarde, muy tarde.

- No había sitio para aparcar – se excusará nada más llegar.

- Pero si estamos en mitad del campo, desgraciao – murmurará tu abuelo con la boca llena de jamón, en ese tono tan tenue y tan suyo a la vez.

Tu abuelo, que desde que murió tu abuela está hecho un chaval y ha acudido al ágape vestido de marinero y acompañado de una novia corista, que ese año debe alcanzar los veintidós (años) y que no para de mandar güasaps y mascar chicle mofletero, ajena a todo, porque ni es de la familia ni tiene pizca de ganas de llegar a serlo. Pero está bien que haya carne fresca para la comidilla, oye, que con tanta endogamia se quedan flojos los cotilleos.

Las disputas familiares comienzan nada más sentaros a la mesa. Las primeras en enzarzarse, como siempre, tu prima Merche y su Slim&Fit Aire. Dos sorbos de refresco de cola después de acomodarse en la silla plegable hacen que la pobre trasmute en un ser despeinado, sudoroso y resoplón por acumulación de gases en el costillar. Esta faja me está matando – argumentará ufana ella, dejando claro que en familia hay que ser sincero, si no, no se vale.

La siguiente bronca será la de tu padre con cualquiera que tenga intención de echar gaseosa al vino bueno. ¿Pero tú has visto que esto venga en cartón? – será su respuesta tipo, mientras observa resbalar el divino líquido calle abajo por el decantador; complemento éste que por otro lado algún profano confundirá con un porrón pijo a la primera de cambio.

Otra bronca notable llega en el momento de sacar el arroz, elemento indispensable en las cenas familiares, pero no un arroz cualquiera, sólo el que se pasa. Bueno ¿y para cuando te casas/tienes hijos/ tienes el segundo hijo/ apruebas la oposición/ te echas novias/te operas/ te pones pelo…. hija? …Que se te va a pasar el arroz… 

- Ay, tantas horas en la cocina y mira cómo se acaba todo de rápido.

- Vaya, Madre, si preferías que lo rumiáramos y lo volviéramos a dejar en el plato haber avisado, mujer, que nos cuesta ná y menos…

La disputa definitiva se desarrolla entre tu abuelo y el Corega Ultra en cuanto aparece en escena la bandeja del turrón del duro, no porque en casa guste, que en ninguna casa gusta, es sólo por fastidiar y porque nos hallamos todos extorsionados por el sindicato de dentistas. Estoy segura de ello.

- Apaga la tele, si total no la está viendo nadie – dirá alguien en algún momento – justo antes de que salga la Pantoja con el pelopatrás y algún deslenguado grite ¡choriza!…

Cuando existía aquello que llamaban “el vídeo comunitario” podías pasarte la noche entera viendo videoclips de Bananarama sin que nadie te dijera nada, pero con la llegada de la modernura y la tedeté, tienes mil opciones de bodrios donde elegir, aunque en todos los canales terminen emitiendo Aquí no hay quien viva o cualquiera de sus secuelas o spin off.  Un misterio éste a analizar en cuanto tengamos un ratito.

Tras los espirituosos llega el Amigo invisible, que en ocasiones te regala lo mismo que tú le regalaste a él el año pasado e incluso envuelto en el mismo papel. Como además de invisible es amnésico no se apercibirá de su obtusez, así que tú no se lo digas, hombre, que son Fiestas. Con miniseres en casa esta parte es infinitamente más ilusionante, aunque ello te obligue a requisar las pilas al filo de la madrugada, como si fueses un municipal a la entrada de un concierto.

Si multiplicamos esta velada tipo por 5, ó 6 en algunas casas con gusto por la jarana, tenemos como resultado una borrachera de comunión familiar que rara vez termina en tablas. Todos los agravios de este año serán convenientemente guardados y atesorados para ser lanzados a la cabeza de alguien, o incluso a la tuya propia, en las reuniones del año que viene.

Pero oye, ¿qué ricamente se está en familia, verdad?

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21 Comments

Filed under Elucubraciones, Familia, Humor, Neurosis, Padres, Ser madre

21 Responses to Fin de Fiesta

  1. Ruth

    Jaajjjaja, me parto de risa, como siempre… lo del “arroz que se pasa” es atómico!!!

  2. Tatiana Rodriguez

    ¡¡ Que bueno ¡¡ y que realista, es asi en todas las familias , aunque no queramos engañar a nosotros mismo y cuando nos pregunte por las navidades todos respondamos ; muy bien , en familia, todos estamos deseando que se acaben y soñando con que una año , puedas irte , sola o con tu pareja incluso con tus hijos pero lejos, a celebralo con gente a la que no conoces de nada y evitar asi las reuniones navideñas en las que de repente te das cuenta que aquel señor que esta de pie al lado del arbol, no tienes ni idea quien es ; asi tu tio …. ese al que ves de pascuas a ramos …en fin esperemos haber si las proximas navidades las celebramos en el Caribe.

    • Blogdemadre

      Según las estadísticas, “El próximo año nos vamos solos a Lanzarote…” es la frase más pronunciada después de ¿Qué te han traído los reyes?…. Por algo será…

  3. Si Señora.. y que después de estas cosas, año tras año repetimos todos.. es que no escarmentamos… jejeje

  4. A nosotros nos han concedido la amnistía este año para este tipo de reuniones familiares (alguna ventaja tenía que tener parir el día 20 y tener ambas familias fuera de Madrid). Pero en el fondo se echan muchas cosas de menos… y no sólo la salsa de almejas de la bisabuela. ¡El año que viene ración doble! (de familia y de almejas).

  5. Cuidadín, que en casa de mis padres esta navidad no se compró turrón duro; SE HIZO!!!! Mis padres se liaron la manta a la cabeza e hicieron turrón duro en dos variedades: solo con azucar o con azucar y miel. Uno estaba más duro y el otro convertía el corega ultra en plastilina. Cojonudos ambos, oiga!

    Si es que somos profesionales navideños, amiga!

    • Blogdemadre

      Ustedes que son unos listos y lo utilizan luego como arma arrojadiza. Nosotros nos conformamos con lanzarnos pistachos a dar.

  6. Ja, ja, qué verdad más grande!! Para ser lunes y haber agotado las vacaciones soy inmensamente* feliz. Se acabaron las Navidades!!!!!
    Agotadica me tenían, oyes.
    *(lo de inmenso viene por los dulces que le metío al body).

    • Blogdemadre

      Sí, ese tema no lo he tocado para no resultar redundante y/o para no deprimirme, pero ahora mismo vengo pesando lo mismo que un camión militar, tanqueta incluida.

  7. Y si a todo esto le añades el tener que dividir las fiestas entre la familia propia y la de tu santo… el sentimiento de vergüenza ajena y de “la tuya más/la mía más” se eleva a potencias insospechadas . Que luego cada casa tiene su rollito…

  8. jajaja ay la famiiiiglia….no podemos vivir con ella pero tampoco sin ella…
    Por cierto creo que mi casa es la única donde el turrón del duro (aka jode-empastes) triunfa como la cocacola, con decirte que mi maromen en navidades se toma el ristretto con turrón duro…O_O
    Besazo guapa!

  9. karmela

    Yo, si que el próximo año me voy a Lanzarote…lo más cerca.
    Cuando llegan las vacaciones (para quien las tenga) navideñas, estoy expectante, ilusionada, y siempr pienso este año va a ser el mejor…
    Mi marido siempre dice que en todas las familias hay una tonta o pringada, y yo tengo la sensación de haber encarnado ese pérfil en la mia (familia) y en la política.
    Este año tuvo la ocurrencia, mi suegra, de que ya que ella no es muy buena cocinera, encasquetarme a mí el marrón de la cena de Nochebuena. Tras varios intentos de escaquearme y no surtir efecto, acepte el reto.
    Me lo curré un montón y preparé entre otras cosas super elaboradas unas perdices con chocolate y castañas que se saltaban las lágrimas… A lo que mi suegro apostilló; a mi estos “bichos” nunca me han echo mucha gracia, yo huebiera prefereido lo de siempre…
    Uff, que hartita estoy!!!
    Os lo prometo, he empezado a ahorrar y el próximo año me cojo un avión y me largo.
    Eso sí, el día de Reyes a sido maravilloso, mi hija de 4 años nos lo ha echo pasar en grande… y aunque el niño de 1 añito casi no se enteraba, por imitación de su hermana estuvo supercontento.
    Lo mejor mi familia, que esta Navidad he delimitado a mis hijos y marido. así que la próxima Navidad la pasaré “en familia”, pero lejos…

  10. igualico que en mi casa, oyes, y tu madre clavadita a la mia, el turrón, el arroz, la pantoja… a excepción de la novia vedette del abuelo, pobrecico mio, jeje

  11. Nerea

    Pues yo el único año que me libre, fue el que nacio el monillo que decidió que las pasaramos realtivamente solos ( mis padres 15 dias con nosotros, tres ) papi y mami sin dormir más los consejos de los abuelos… prefiero la pantoja y los huevos rellenos de mi cuña!!!
    Y este año como siempre pero sumando que tenemos que hacer en total unos 2000 kilometros de coche para contentar a todo el mundo, porque soy muy chula y tengo familia paterna en el norte ( navidades comedidas sin pantoja pero muy gastronomicas) y materna en el sur (tipo peli de almodovar) y reyes pues en casa osea catalunya. Nosotros destrozados y el monillo feliz como una perdiz!

  12. Nuestros hijos son más listos,
    han aprendido, sus familias serán menos numerosas,
    consistirán sólo en padres y hermanos.

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