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El mismo temor, la misma lluvia

En verano no debería llover, ni muchísimo menos tronar, y menos un sábado, que es de muy mala educación.

Imagen extraída de El Libro de Blog de Madre

La versión individualista de esta historia te permitiría pasar una tarde melancólica en casa; una de esas tardes grises de manta y peli, ingiriendo helado a manos llenas y sin la menor intención de levantarte del sofá hasta que el roce del skay te produjera una alarmante quemazón local. Quizá hablarías horas con una amiga, o con dos, o con tres, leerías algo pendiente, te conectarías para ver qué anda sucediendo en el mundo…y poco más. Pasar una tarde encerrada en casa con niños en edad de experimentar con su entorno quizá genere un pelín más de ansiedad y desazón. Si a eso añades que el verano y sus planes vacacionales tienden a alejar del hogar a familiares y amigos a quienes pedir socorro, el resultado es ciertamente devastador.

Es en estas tardes cuando a tus vecinos les da por empujar lentamente las paredes colindantes que os separan, hasta que tu casa queda reducida al mínimo habitable por ley; los techos se derriten sobre tu cabeza, el suelo se te pone de puntillas y tú, en medio y con cara de queso de sandwich, te ves obligada a pasar horas y horas y horas inventando un mundo paralelo para entretener a Lasniñas. ¡Ay, Lasniñas! Esos seres angelicales que hacen las delicias de cuantos las conocen en situaciones normales outdoor, desarrollan en las tardes de lluvia una tendencia psicótica que les hace reír, gritar y llorar, todo a un tiempo y a unos decibelios anormalmente disparatados según las ordenanzas municipales. Igual que expertos zapadores, y con una proactividad digna de elogio, se encargarán de efectuar cuantas demoliciones sean necesarias en mobiliario y decoración al tiempo que plantan a su paso minas terrestres en forma de galleta untada en saliva y colacao por todo el salón, pasillo y parte inferior de la escalera.

Temerosa por tu salud mental y harta de decir quenooooooooooo cada minuto y medio, optas por relajar los nervios y las normas educativas y aquello se vuelve Gomorra. ¡Haaala! Saltar en la cama desde el armario, comerse el jabón, cortar con los dientes los cables del teléfono y desencajar el lavabo de la pared con sus pequeñas manos de deditos angelicales, todas ellas actividades que con sol estarían absolutamente prohibidas, en días de lluvia son pasadas por alto como si en lugar de padres y educadores fuesemos concejales de urbanismo de moral algo laxa.

La reacción más sana para tu psiquis sería salir corriendo y sentarte en la acera a esperar que la lluvia te calara hasta los huesos y se llevara por el desagüe tanto kilo de tensión acumulada. Si no fuera porque dejarías abandonado dentro del receptáculo al padre de las criaturas que después estaría esperándote con los ojos llenos de rencor y un palo de golf escondido tras la espalda, sería una opción a considerar.

Por todo ello, y por más cosas que no cuento por puro pudor, Marido y yo nos sentamos atemorizados cada noche a ver Eltiempo. Abrazados en el sofá y rezando a cuantas deidades conocemos con mano en cuestiones climatológicas – de Ra a la Virgen de la Cueva – celebramos con palmitas los soles y sollozamos temblorosos ante las nubes. Si las predicciones anuncian lluvia, sabemos que no podemos venirnos abajo; es hora de ser fuertes y de encargar cantidades industriales de pizzas, DVDs de Mickey y dardos tranquilizantes.

(Post reeditado. Oct 2o1o)

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22 Comments

Filed under Familia, Humor, Mujer, Ser madre, Verano

22 Responses to El mismo temor, la misma lluvia

  1. Jajajaja, además de verdad! Desde el desaliento y la desesperación te pones las gafas de “no ver” y mientras no se muerdan entre ellos lo demás puede esperar. En mi casa mientras el mayor (5 años) hace volteretas en el sofá, el pequeño (14 meses) se busca la vida para meterse en la boca cualquier mierda que encuentre en su camino y cuanto mas pequeña mejor. Yo pongo el piloto automático y la voz en off que dice sin descanso “Vale ya” “Ya esta bien” o “Estate quieto” y a vivir la vida y a intentar leerme tu libro que me mira y me dice: leeeemeee leeemeeeee

  2. Ja ja ja!el otro dia pasamos lo mismo con los trillis y los dos mayores,pero por calor extremo ( http://padrestresado.blogspot.com/2011/08/el-largo-y-calido-verano.html) ,deberia ser deporte olimpico,cuidar niños Indoor!!

  3. Aún recuerdo el día en el que mi salón acabó literalmente cubierto por clicks y trocitos de papel higiénico a partes iguales (“es que estaba nevando, mamá”) en los cinco minutos que tardé en hacer pis. Cada centímetro cuadrado del suelo. Y del sofá. Y de la mesa.
    Tranquila, amiga, esa fase pasa. Te lo digo yo, pasa. Yo ahora estoy en la de “quéreisdejardeverlateledeunavezyhaceralgo” cada vez que llueve…
    Abrazos.

    • A quien se le ocurre irse a hacer pis!! Insensata! :) Inventarán “pañales para madres” …todo el día detrás de ellos sin necesidad de ausentarte ni un segundo. Lo más…

  4. eradish

    JUsto voy por aqui leyendo en el libro. ME está gustando muchisimo, pero tengo una pregunta a la que no dejo de darle vueltas. Realmente en cierta cena nombrada, la actitud de Marido fue la que se relata o parecida? Es q mi adjunto, dice que en la proxima salida sin el pequeño tirano me hace lo mismo.
    Felicidades por el libro.

    • Genial que te guste! …. ¿A qué cena te refieres? Al Capítulo 6 “La Primera vez” ??? jajajaj Noooo, claro que no pasó! Al menos no así :) Me siento incapaz de atravesarme Madrid corriendo, ni siquiera con Marido tirándome agua desde un taxi :)
      Soy muy exagerada y de un sentimiento, que sí existió, me monto en seguida un drama :)

      • eradish

        Pues a Marido mio le gustó la idea, de verdad, nos estamos “jartando” de reir. Imaginaba que no fuera tan exagerao, pero si una aproximacion, será que el mio es entonces el que lleva esas cosas a la realidad, XDDDD.

  5. Jajaja!!!
    En mi casa, pasa lo mismo. Menos mal que hoy luce el sol.

  6. Como todo cuanto escribes, sencillamente genial. Nosotros hemos pasado las vacaciones en el norte de Francia, así que sé perfectamente de lo que hablas. Al tercer día de lluvia, le planté un chubasquero, metí otra muda en la mochila y ala, a la calle a mojarse, que un poco de aire fresco nos sentaría bien a todos. De veras que no sé cómo se puede vivir con niños en determinados rincones del planeta, si yo en dos semanas ya estaba hasta las narices!!!
    Ana

    • Cierto, rincones del planeta con 3 horas de luz o lluvia 364 días al año… Ni imaginarmelo quiero. Pero todo es cuestión de acostumbrarse, supongo. Unas buenas botas de agua… y a pisar charcos, oyesss..

  7. estrella1412

    JAJAJAJAJA me rio yo sola porque estoy enganchada al blog desde ayer, bueno paré para dormir, me he leido toooodooos tus post con sus comentarios incluidos, aaaayyyy que risa, mi señor esposo se reía solo de verme a mí, y cuando empiezo a leer este post, me pregunto a mi misma si este lo acabo de leer, ea ya no me acuerdo por donde iba!!, jajajajajaja hasta que me he dao cuenta que es reeditado, que cuajón tengo por dios!
    por cierto ya tengo mi version ebook del libro, regalito de mi señor esposo (asi que con toda seguridad la lectura sera esta larga noche de trabajo del señor esposo, porque soy tonta y no duermo cuando el hace noche) hace lo que sea porque yo vuelva a leer!! jajjajajaja, pobrecito tiene hectáreas en el cielo por estar conmigo y mis dos principes
    1 besote gigante desde Cádiz

  8. Ay guapisima, pues debe ser que si, que cuando la vida te da limones, haces limonada! porque aqui llueve relativamente amenudo y te aseguro que tampoco acabamos tirandonos de los pelos ;-) Eso si, como españolita de pura cepa he tenido que aprender la diferencia entre la llovizna (que moja, pero te pones chubasquero y botas de agua y pa’ lante) y por supuesto un tormenton!…. y aun asi, hasta en las peores circunstancias hemos salido a hacer un millon de cosas, no te creas… ;-)

  9. Qué risa, me estoy acordando de cuando yo era pequeña y llovía, me daba por hacer ejercicios de entrenamiento para ser espía (mi gran aspiración de pequeña). Consistían en trepar la litera, saltar a la cómoda, correr a la puerta saltando por encima de peluches (el suelo era mortal, por supuesto) e ir a la cocina a robar chocolate sin que mi madre me viera

  10. Aun disfruto de los días de lluvias, aun…. creo que queda poco para que deje de hacerlo, no? porque Laprimera está al punto de llegar. En estos momentos aun quiero que llueva, es más, estoy deseando que llueva! lo siento por ti, querida y por Elpadre… Pero esque quiero lluvia ya! y que pase este verano infernal que con el calor me quita el sueño! incomodándome estando de pie, tendida, de lado, bocaabajo no… me choco con Laprimera y puedo espachurrarla… ayyyy que se acabe el verano! y que llueva!

    besos

    • Ay cómo tentiendo!!! Lapequeña nació a finales de septiembre y me pasé todo ese verano con el mismo volumen de una orca asesina.
      Tranquila! Que ya llegan las lluvias! Aguantaaaaaaaaa!

      • Además el humor es de asesina! obsesionada por comer todos los hielos del mundo, mascarlos, triturarlos… y mosqueada todo el tiempo.

        Que llueva que llueva la virgen de las cuevas los pajarillos cantan y las nubes se levantan…. que sí que sí que caiga un chaparrón!!

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