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Blog de Padre

Se inicia en este punto la nueva sección BlogdePadre, una serie de posts bañados en testosterona, como contrapeso a tanto estrógeno como circula libremente por el blog.  Con la periodicidad que ellos deseen, una serie de ínclitos y maravillosos padres contarán su experiencia paterno-filial, con humor y ganas de cuchipandi, eso ante todo. No se valen grandes rencillas, ataques ni coscorrones, que en esta guerra estamos todos arrejuntaos…

Padres, bienvenidos a este sarao. Os cedemos amorosamente este espacio de libre expresión, aunque como suele suceder en cada casa,  la balda del baño es nuestra y sólo os cedemos un trocito para que dejéis la colonia. Pero un trocito. No os vayáis a extender más.

Tres, dos, uno… queda inaugurado este pantano.

 

 

 

 

NAVIDAD Y COCHES ELÉCTRICOS  (by Félix Padrazo)

En estas fechas tan señaladas, tú miras por un agujerito a todas las familias de España (bueno, un agujero enorme) y observas que se dividen, dicho así a lo bruto, en dos grandes grupos: las familias tradicionales y las no tradicionales.

Si su familia de usted es tradicional, probablemente se reúnan todos los miembros vivos en Nochebuena a comerse un cordero o un pavo monstruoso, a cantar villancicos muy antiguos y, una vez todos bien acazallados, a insultarse unos a otros bastante gravemente.

Deberán tener entre uno y tres miembros de la familia físicamente muy cascados, que necesitarán de su ayuda personal para desplazarse al baño muchas veces, pero que curiosamente no necesitarán de asistencia alguna a la hora de pelar langostinos en modo “fast forward”.

También deberá figurar un tío o cuñado muy plasta y muy alcoholizado, que tendrá opinión formada sobre todas las cosas de la Tierra.

Y si es una familia tradicional fetén, celebrarán el día de Reyes Magos, y no lo del gordo cabrón extranjero de la Coca-Cola.

Si su familia no es tradicional, cenarán cosas raras del extremo oriente en una casa minimalista con las paredes decoradas con máscaras rituales sufi. Los asistentes llevarán kaftanes (como de “Homer King Size”), vaqueros de peto y bombachos, y de postre se servirán cupcakes (que son las madalenas de toda la puta vida pero con nombre chorras), pero rellenas de dátiles y esencia de placenta de morsa.

La familia constará con un mínimo de dos guiris, un hermafrodita y niños de por lo menos tres razas distintas. El tío-cuñado borracho, en este caso, será un activista de los derechos civiles de los reptiles recién llegado de un viaje iniciático a Guadalajara, y será igual de plasta.

Es posible que celebren Hanukkah o Kwanza o alguna otra cosa del espacio exterior, pero si celebran la Navidad, serán adeptos a Papá Noel y pasarán un poco de los Reyes Magos, por sus connotaciones monárquicas y viejunistas.

Pero, da igual si su familia es tradicional o si no, lo que no va a faltar en la casa, tanto si lo traen los Reyes como si es el gordaco nórdico, es un Scalextric. Esto es así y lo saben ustedes perfectamente. No me hagan levantarme.

El Scalextric, como bien saben ustedes, que son unos listos, es un chirimbolo de carreras de coches eléctricos, que cuesta el pack sencillo el equivalente a lo defraudado por los Pujol, y que le gusta a los niños una barbaridad. Un niño normal ve un Scalextric en funcionamiento y se convierte en Massiel en el Oktoberfest. Quiere coger el mando del coche y empezar a dar vueltas con el cochecillo hasta que no haya un mañana, mientras profiere horrísonos alaridos de felicidad.

El problema es que el Scalextric, normalmente, viene con dos coches y dos mandos (a menos que sea usted extremadamente millonetis y se compre uno de los legendarios packs de 4 o incluso más pistas; yo nunca he visto ninguno, sospecho que es un mito, como la Atlántida, o la peluquería de Simeone) y normalmente en la mañana de Reyes o en Navidad están presentes en el hogar un número en ningún caso inferior a tres churumbeles en pijama. Con lo que, a poco que haga un sencillo cálculo, comprenderá que va a haber en todo momento por lo menos un pequeño mamífero encabronado porque no puede jugar. El salón de su casa acaba de convertirse en Cisjordania, amigo mío.

Los niños que no están jugando en cada momento, estarán llorando, lanzando granadas de mano y preguntándole a usted, la figura de autoridad tipo Dios en zapatillas, que cuánto falta para su turno. Cuando alguno de los niños arrebate con cierta violencia el mando a otro, porque considera que tiene más derecho a jugar en ese momento, o simplemente porque es un cabrón, usted sabe tan bien como yo que los pequeñuelos se van a convertir en luchadores de full contact, y que además de hacerse mucho daño (que a usted le da más igual) le pueden tirar el cachoplasma de 600 pulgadas y por ahí ya no. Así que usted querrá abandonar el país inmediatamente, con el café en la mano, pero no podrá porque está muy feo y creo que es ilegal (si no lo es avísenme antes del día 6 de enero).

Yo creo que habría que hablar con el dueño de la empresa Scalextric (creo que se llama José María Scalextric) y avisarle de que como no empiece a fabricar packs con mínimo 4 coches y mandos, y lo haga a un precio asequible en esta economía de garrafón que estamos disfrutando, vamos a secuestrar a uno de sus hijos (a Fernandito o a Luismi Scalextric) y le vamos dar una bonita mano de hostias hasta que su viejo entre en razón.

Porque por las buenas somos todos muy majos. Hombre ya.

Blogdemadre niños peleando

 

 

 

LOS JUEGOS IDIOTAS, (by Félix Padrazo)

Cuando yo era pequeño (recién terminada la última glaciación), los niños se dividían en dos grandes grupos: los que jugaban al fútbol (igual que ahora, no existía ya ningún otro deporte) y los que jugaban a otras cosas. Esto es así. Los primeros miraban a los segundos con cierta suspicacia, como si jugar a cualquier cosa que no fuera fútbol, con sus rodillas sangrantes, sus balonazos en el careto y la confusión propia de compartir un solo campo para siete partidos, fuera de mariquitas. “¡Pues no está el tontolaba de Félix jugando a los bomberos!”, se reía algún niño grandote y acultural. “Hace falta ser bujarraco para jugar a los médicos con las niñas”, comentaba algún otro niño monstruoso y francamente errado.

Bueno, como habrán adivinado, yo pertenecía al segundo grupo. Puede decirse que mi humor es menos físico, o quizá que mi torpeza con el balón ha sido legendaria toda la vida. En cualquier caso, yo era de esa clase  de niños que gustaban de pasar tardes enteras en su cuarto, jugando a desmembrar a todos los geypermanes o a construir castillos descomunales que, preso de frustración por no hacerle ni puto caso, mi hermano mayor destrozaba con facilidad pasmosa.

Dejemos por un momento a los niños del primer grupo, que de todas maneras van a acabar probablemente rompiendo algo, y luego ya de mayores en la cárcel violándose unos a otros, y centrémonos en el maravilloso mundo de los niños del segundo grupo, un mundo de imaginación, fantasía y cosas en general muy guays.

Lo voy a decir alto y claro: yo de pequeño era de Airgam Boys. Ni Clicks de Famobil, ni Maldeman, ni Big Jim, ni leches. Airgam Boys. ¿Por qué? se preguntarán ustedes con un interés realmente muy, muy escaso, casi bostezando.

Pues no lo sé. Supongo que era como ocurrían las cosas antes: un día tu tío al que no veías casi nunca, y  que siempre aparecía con una señorita distinta, y que luego acabaría abandonando el país por alguna razón ignota, pues eso, que tu tío te regalaba una caja de Airgam Boys y ya estabas jodido: toda la vida con los Airgam Boys. Y tú encantado. Yo jugaba a las guerras terribles, y a montar una ciudad y luego dirigirla con mano de hierro en guante de hormigón armado, y a cosas del oeste pero con un bombero y un buzo, y a montar una gasolinera en el espacio. Y a ajusticiar al final mucho. Los niños digamos “no físicos” como yo lo pasábamos piruleta jugando a estas cosas idiotas. Por eso estoy preocupado por los niños de hoy en día. En concreto por los míos. Los suyos de ustedes pueden ir friéndose un paraguas, si quieren. Pero los míos son “no físicos” también, y no tengo buenos augurios de hacia dónde se encamina la humanidad cuando les veo jugar.

¿Por qué es esto? ¿Qué me llena de desazón? Se lo voy a intentar explicar de manera sucinta. Hay dos cosas que me preocupan.

La primera: los niños de hoy en día juegan a unas cosas muy raras de monstruos lovecraftianos incomprensibles que se pegan unos con otros sin motivo aparente, y que se rigen por cartas con números y simbolillos primordiales como de etiqueta de recomendaciones de lavado de un suéter (también incomprensibles para mí).

Y la segunda y principal: que sus niños jueguen a estas cosas le va a salir a usted por una pastizara que lo va a flipar big time, amigo mío. Porque estos chirimbolos son coleccionables, y ya sabe usted como son los niños, que quieren toda la gama de engendros, y vale, si te compras un sobre en el quiosco por 1 euro, pues chico, pero es que ya los hay de a 10 euros para la Wii. Y hay cientos distintos. Vamos, le sale la gracia como cambiarle los piños a toda su prole.

Si tiene usted la desgracia de tener uno o dos mamones adictos a estas cosas, es altamente improbable que, al jugar con usted, que está sentado trabajosamente en la alfombra con las piernas plegadas de forma inverosímil, y cuando se levante se va a enterar, bueno, que es improbable que su pequeño le diga a usted “vamos a jugar a los policías” o “tú llevas este coche”. No señor, eso sería guay, pero no. Su niño le va a decir, “tu Gormiti es de fuego y tiene tres ataques de 250”, y entonces le han jodido a usted y a sus expectativas de pasar una tarde estupenda jugando tan ricamente con la sangre de su sangre. También es muy posible que su pequeño bastardo le suelte un “no, papá, que ese Skylander es de tecnología, y en este territorio no es poderoso”, y claro, como usted es un padre moderno, pues no puede soltarle una galleta y decirle lo lógico, “soy tu padre y aquí no hay más cojones que los míos, tecnológicos o no”.

Así que, con el objeto desinteresado de que usted pueda pasar “quality time”, como dicen los ingleses y los idiotas, con sus retoños, y no se largue a las primeras de cambio al sillón a releer el Marca, que hay que joderse con Mourinho, está como una maraca el tío, pues eso, que me voy a calzar una guía rápida de estas cosas tan raras y tan frustrantes.

 

GUÍA RÁPIDA DE APROXIMACIÓN A LOS JUEGOS INCOMPRENSIBLES DE TUS NIÑOS

Pokemon: Esta cosa sin ningún sentido tiene el dudoso honor de ser el decano de los juegos gilipuertas estos. Se lanzó a mediados de los 90 como videojuego pero ahora ya hay juegos de cartas, series y pelis, y hasta ropa, que manda cojones, le pones a tu niño una gorra de Pokemon para ir al cole y lo normal es que lo inflen nada más llegar. Y me parecerá bien. En Pokemon (abreviatura de “monstruos de bolsillo”) los niños luchan unos contra otros, como con las canicas de toda la puta vida, y se ganan los bichos dependiendo de cómo salga la puntuación. Ya, yo tampoco lo entiendo. En cualquier caso, estos son los bichos más cursis de toda la recua, y Pikachu es un icono mundial, con esa pinta de gay y esa forma de hablar que no se entiende nada (vamos, como el cantante de los Planetas).

Gormiti: Estos otros chismes tienen la peculiaridad de que todos los malditos monstruos son de origen natural, con lo que esta es probablemente la opción para los niños con vaquero de peto y sandalias, con padres muy concienciados con su entorno y probablemente muy pesados también. Estos también tienen una serie de televisión que ponen por Clan aproximadamente unas 36 horas al día, como todo lo demás (algún día tenemos que hablar de la facilidad que tienen en Clan para manejar el espacio-tiempo a su antojo). Sólo puedo decirles que hay un monstruo idiota verde que parece un rastafari y que siempre hace de alivio cómico, como Will Smith pero con incluso menos talento, si eso fuera físicamente posible.

Bakugan: Estos lo están rompiendo. Cualquier niño de España tiene en estos momentos unos 3000€ en Bakugan sueltos por casa, para que todos los padres puedan tropezar violentamente y darse con la cómoda en el coxis. Bakugan hizo al revés que los demás adefesios: empezó con la serie de TV y luego ya pasó a los juguetes y los artefactos imposibles.

Bakugan tiene la bonita peculiaridad de que son los más incomprensibles de todos, y para entender lo que está pasando en una partida tienes que tener un título en Stamford. Yo he pasado algunas horas jugando al videojuego y es como ver una peli de Lynch, pero sin las cosas guays de Lynch, sólo con bichos gigantes raros.

Invizimals: Estos empezaron como una jugada maquiavélica para conseguir que los padres perdieran absolutamente todo su dinero. Eran originalmente una colección de cromos con monstruos en distintos estados de putrefacción. Hasta aquí todo bien. Lo malo es que cobraban vida a través de un código bidi ¡si lo leías con una PSP! Varios millones de niños han llorado amargamente a sus progenitores para que les compraran la PSP y poder ver a las criaturas infectas en acción. Pero, una rápida acción combinada de los viejos, poniéndose de acuerdo, hizo que nadie pasara por el aro, impidiendo que los niños argumentaran “es que en el cole todos lo tienen”. ¡Jajajajajaja! Golazo de los padres.

(Es posible que usted que está leyendo esto esté pensando ahora mismo “pues yo le compré la PSP a mis vástagos para que jugaran a los Invizimals”. Sabemos quién eres y dónde vives, esquirol.)

Ninjago: Estos son un poco menos gilipollas, aunque sea tan sólo por que es una cosa de Lego, y Lego mola in yeneral mogollón. La acción del juego, la mecánica funcional y los personajes son también bastante tontochorras, pero por lo menos tienes que montar los escenarios y los pijuliquis raros, lo que te asegura un montón de horas de diversión tranquila con tu pequeño guerrero, sin lanzamiento de objetos extraños ni rotura de figuritas de Lladró.

Monsuno: Estos son lo último de lo último, y al universo como de Cthulhu incomprensible se añade el detalle francamente hijoputesco de que los muñequitos gilipuá se lanzan con una especie de disparador para poder abrirlos, lo que le asegura a usted una de las siguientes opciones: a) Va a usted a cambiar un par de cristales de ventana. b) Va usted a gastar una fortuna en los Monsunos de las pelotas, ya que su miniusted ha lanzado los que tenía con fuerza sobrehumana y/o por la terraza, y se le han roto, y está llorando de manera calculadoramente tierna para que le compre otros.

Monsuno también es una serie que ponen en Clan todo el rato, y es fácilmente reconocible porque los bichos pendencieros son todos cruces imposibles de animales: uno es una mezcla de oso polar, gorila y tigre, mientras que otro es parte león, parte oruga y parte portero de discoteca.

Skylanders: Este lo he dejado para el final porque es el mejor y el peor a la vez.

Es el mejor porque, francamente, está muy bien currado, los personajillos tienen una cierta personalidad, el universo donde se mueven tiene un poco más de sentido y por lo menos alguien (probablemente un japonés desprovisto de vida sexual) se ha molestado en escribir un guión para que los cacharrillos estos tengan algo que hacer.

Y es el peor porque, si bien el resto de cosas tontas de estas que les he comentado son, generalizando, baratitas de mantener (colecciones de cromos, figuritas de sobre de quiosco, cosas que vienen en los bollicaos, etc.), con los Skylanders nos la han metido doblada. Esto es directamente un juego de videoconsola, con una plataforma rara que se pone delante, y usted (bueno, usted no, su enano) pone una figurita en la plataforma y el jodío bicho ¡va y aparece en pantalla, en glorioso 3D, y repartiendo galletas como un loco! Claro, los niños lo flipan. Y quieren probar todos los bichos. Y cuesta entre 10 y 16€ la bestezuela infame. Y hay unas 200 distintas.

Mi recomendación, y luego hagan ustedes lo que quieran, que son muy suyos, jobar qué carácter, no se les puede decir nada, en fin, mi recomendación es que cojan a sus pequeñuelos por los hombros, les miren a la cara y les digan: “tienes que elegir, pequeño sátrapa. O los Skylanders o la universidad. Pero todo no.”

En fin, espero que este ladrillazo les sea a todos ustedes, sufridos propietarios de niños, de cierta utilidad para poder acercarse aún más a sus vástagos, conocer lo que les pasa, crear un vínculo emocional fuerte con ellos y, finalmente, quitarles la paga.

 

 

VUELTA AL COLE  (by Félix Padrazo)

 

Y por fin, tras un mes de merecido descanso, cargando y descargando las bicis, la cuna de viaje y la bañera, forcejeando con el mayor “que no te metas, coño, que hay resaca” y tras conducir unos tres mil kilómetros, llegó el tan ansiado momento de la vuelta al cole.

La vuelta al cole es un momento muy bonito del año en el que los padres guays como usted y como yo volvemos muy, pero muy contentos a devolverles nuestros hijos a sus legítimos propietarios, los profes, para que hagan de ellos unos hombres, o unas mujeres, o lo que sea, pero que hagan lo que hagan con ellos que lleguen reventados a casa, gracias.

Si es usted un orgulloso creador de un niño neófito en el mundo del cole o guardería, entonces, de cara al primer día, tiene dos opciones: si su hijo está hecho un hombre, entrará en la guarde, le partirá la cara a otro niño, pellizcará a la profesora y se encenderá un pito. Aunque el caso más normal es el segundo, y es que su niño arranque a llorar la noche anterior, haya exigido la presencia de tres generaciones de su familia para acompañarle, monte un número de insufrible belleza e histrionismo en la puerta, y su señora de usted diga, entre lágrimas, “venga, vamos a casa y mañana lo intentamos otra vez” una cantidad de veces en ningún caso inferior a seis.

Como usted, que es un señor normal, lo que quiere es colocar el paquete y salir zumbando para la oficina, con la intención sana de comentar las vacaciones con los colegas, presumir mucho contando lo de la holandesa borracha en el chiringuito (obviando la edad y el peso) y declarar de manera oficial (o sea, en Facebook) que está usted deprimido, pues entonces, digo, no tragará con ninguna de estas mierdas y agarrará a alguien del cuerpo docente del cuello, le arrojará encima al niño con la mochila del millón de dólares en material escolar, y su señora y suegros le mirarán como si fuera usted un sátrapa insensible.

Que lo es.

Cuando usted llega a casa por la tarde/noche (táchese lo que no proceda), todavía llorando al haber comprobado que, en su ausencia, el marrón glacé que usted había dejado allí con la esperanza, tal vez vana, de que hubiese desaparecido a su vuelta de manera mágica (lo que se conoce como el Efecto San Isidro), no sólo no ha desaparecido sino que se ha hecho más grande y más fuerte, pues eso, cuando llega a casa comprueba con deleite que, indefectiblemente, a su hijo le mola mogollón el cole, porque juegan todo el rato a cosas chulas con la profe sexy, ha conocido a niños de distintas nacionalidades, razas y opciones sexuales, y no le han dado ni una mala hostia (como a usted de pequeño, que hay que ver los curas que revés tenían, aunque también es verdad que usted de pequeño era un poco cabrón, todo hay que decirlo).

Así que, si es usted afortunado, en este punto podemos declarar de manera incontestable que ha entrado usted en la Santa Rutina, es decir, al día siguiente y ya así hasta el verano que viene, su familia en bloque actuará como una maquinaria perfectamente engrasada de horarios, desayunos, trayectos en coche al cole y al curro, y luego ya baños, cenas, cuentos y encontronazos felices con la parienta en la cama (esto es ya de extremadamente afortunado, pero usted pruebe, a ver si cuela, nunca mejor dicho).

Pero claro, usted y yo sabemos que la realidad no es exactamente así. Más bien es una rutina inexcusable de forcejeo violento para sacar a los monstruos de la cama, hacerles ingerir lo que sea que venga en la caja esa del tigre o la de los duendes asexuados, observar cada mañana al autobús que hace la ruta del cole desde la parte de atrás, perseguiéndolo con el coche, no alcanzarlo, meter a los niños en el cole casi de forma alegal, correr de forma temeraria a la oficina, llegar tarde y luchar con la incompetencia corporativa todo el día, volver a casa, sumergir a los niños en agua, lanzarles las croquetas a la cara y luego llorar un rato en silencio abrazado a la almohada.

Y así hasta el verano que viene. Que vete a saber si estará la holandesa en el chiringuito.

 

 

 

ZURULLO (by Ata Arrospide)

No me gusta la mierda.

Un momento, no me prejuzguéis. No se trata de un odio enfermizo con visos patológicos, nada que me impida hacer una vida aparentemente normal. Se trata más bien de una discreta animadversión, una incomodidad, un rechazo que trato de sobrellevar de la mejor manera posible.

A otros les pasa con Melendi y a mí me pasa con la mierda (y con Melendi).

Imagen de Gabriel Corbera

Y aunque sé que lo que voy a decir os va a poner en mi contra, como humanos que sois, tengo que confesar que mi rechazo se centra y concentra en la mierda humana. Creedme, no tengo nada contra los humanos, es sólo que me da asco su caca.

Hecha esta confesión y esperando que no os sintáis discriminados, me lanzo al verdadero tema de este post: esta fobia desaparece casi por completo cuando se trata de la caca de mis hijos.

Parece mentira que unas simples pinceladas dibujadas por un extraño en la taza de una gasolinera me quiten las ganas hasta de metabolizar, y que en cambio pueda enfrentarme a diario y con total desparpajo al más escatológico de los festivales, cuando éste ha sido causado por uno de mis hijos.

Debe ser algo que está en el código genético, fruto de alguna mutación que hizo que los sujetos portadores se adaptaran mejor y por tanto se reprodujeran más. Hasta hoy.

Punto y aparte.

Así discurría plácidamente mi vida conviviendo con la mierda de mis niños como con una compañera más, sin temer ni imaginar que el azar, hasta entonces benévolo, me tenía preparada una durísima prueba.

Todo ocurrió un viernes en el que mi chica tuvo dos grandes ideas: invitar a un amigo del niño a pasar la tarde en casa; y salir de casa a hacer unos recados a IKEA (ella afirma que nada tenían que ver una idea con la otra, en cualquier caso y más allá de insinuaciones insidiosas, lo tengo que contar porque fue exactamente así y resulta trascendental para entender lo que ocurrió. Quizá el detalle de “IKEA” es sobredescriptivo y sobra; de acuerdo, dejémoslo en que se fue a hacer unos justos y necesarios recados y yo me quedé solo con los 2 críos).

La tarde transcurrió entre un continúo rumor de niños pidiéndome cosas, al que logré no hacer ni puñetero caso (en una demostración de autocontrol que mi chica envidia y detesta a partes iguales) hasta que una de sus exigencias consiguió sacarme de mi letargo. No fue un cansino “ponnos el DVD”, ni un inquietante “bajamos a la calle”, ni siquiera un alarmante “¿qué le pasa al cristal del iPad?”

Fue una sola palabra. Una palabra repetida de generación en generación y traspasada de padres a hijos como un ritual ancestral de comunión paterno filiar. Sólo que ésta vez quien la pronunciaba (y aquí está el quid de la cuestión) no era mi hijo:

-       ¡¡Acabeeeeé!!!

Tardé unos segundos en reaccionar y darme cuenta de lo que estaba ocurriendo.

-       ¡¡Ata: acabeeeé!!!

El niño no sólo estaba anunciándome la finalización de su tarea, ¡¡estaba reclamando el inicio de la mía!!

Un frío escalofrío (¿os he dicho ya que era frío?) me recorrió la espina dorsal. Me sentí solo, descolocado, desorientado, desarmado, desnudo, desprotegido, con unas ganas locas de huir, de dejarlo todo, de gritar, salir corrieeendo.

Caminé hacia el baño como un inocente camina hacia el garrote, con los pies por delante y la voluntad por detrás. Al fondo del pasillo me esperaba el chaval adoptando ya “esa postura”, tan sugerente en otros contextos; nunca imaginé que ante un tío con el culo en pompa el humillado fuera a ser yo.

Pero a veces hace falta que la vida te ponga al límite para que logres dar lo mejor de ti mismo y así fue como de mi boca salieron dos palabras mágicas que nos salvaron a mí y a él de vivir una incómoda relación que no nos correspondía y que probablemente nos marcaría de por vida:

-       Límpiate tú.

Eso fue todo.

Mi cerebro, sometido a una presión insoportable, fue capaz de procesar una ingente cantidad de información en cuestión de segundos y llegar a la conclusión de que si es compañero del cole, es porque va al cole, ¡y en el cole se limpian solos!

Sólo entonces recuperé el control y gracias a ello hoy puedo contarlo con la frente bien alta, y la conciencia y las manos bien limpias.
EXTRAESCOLARES  (by Félix Padrazo)

Cada año, al comenzar el curso escolar, una familia normal y corriente (es decir, como la mía y la suya de usted, pero no la de Elton John) se enfrenta a dos desafíos extremos que me descojono yo del Calleja. Por una parte el ya conocido gasto demencial de los libros, el material escolar, el material deportivo, el uniforme (si procede; si procede de buena familia, quiero decir), el comedor, el armamento básico y eso, que se te pone fácil en una pastizara presupuestil-desequilibrante que cualquier día vamos a lanzarnos los padres a la calle en modo Islandia y entonces a ver qué cojones pasa, hombre ya.

Y por otro lado, el mucho más peliagudo y peligroso asunto de las actividades extraescolares. Y es que este tema tan bonito, que puede parecer tan simpático e inocente, es una fuente de enfrentamientos que muy fácilmente su casa de usted se puede convertir en la franja de Gaza en menos de lo que se tarda en decir “Kofi Annan”.

En un colegio medio de esta nuestra España, al comenzar el curso el personal docente (que son los profes y el señor del pantalón de tergal que abre la puerta) te informa mediante una carta pobremente ciclostilada de que existe la posibilidad de que apuntes a tus pequeños cabrones a una serie de actividades extraescolares (mal el nombre, porque se llevan a cabo en el cole, pero bueno) con el fin de ampliar sus conocimientos, fomentar el trabajo en equipo y, sobre todo y principalmente, dejarlos agotados para que no den la brasa en casa.

Hasta aquí todo bien, ¿no? Y una leche.

Las actividades extraescolares son muy abundantes y variopintas, y van desde los deportes (fútbol, baloncesto, karate, patinaje, halterofilia y lanzamiento de enano), las artes (talleres de cerámica, pintura, escultura, papel maché, arquitectura efímera e instalaciones moderninchis incomprensibles), gafotismo full throttle (ajedrez, debate, literatura ,dicción, política exterior e insultos muy graves), buenrrollismo perriflauta (ecología, medio ambiente, sostenibilidad, tolerancia con los guiris y cosas raras como del circo) y otros (cocina, teatro, costura, desfalco y enderezar plátanos).

Y el momento de elegir de entre este vasto crisol de posibilidades es, en todos los casos, un bonito momento más de enfrentamiento con tu señora.

Tu señora, indefectiblemente, va a preferir que tus pequeños simios tiendan a suavizarse y culturizarse, para conseguir que en el futuro sean ciudadanos y ciudadanas sensibilizados y sensibilizadas con su entorno y las cosas in yeneral. Tú, como macho alfa en funciones, quieres que las actividades extraescolares conviertan a tus vástagos en hombres, tanto si son niños como si son niñas. Es decir, tu señora desearía que tus hijos se conviertan en una equilibrada mezcla de Punset, George Clooney y el chinorri ese del que se leen todos los libros y lloran. Tú, básicamente, quieres que sean Conan.

Así que empieza un espectacular tira y afloja (básicamente, tu señora tira y tú aflojas) que cualquier día sale en los documentales de bichos de La 2 después de el de los muflones inflándose a hostias en el campo.

Un padre de familia piensa, muy acertadamente además, que si su hijo aprende a jugar al fútbol, algún día podrá discutir con él acaloradamente sobre si era o no fuera de juego, y quizás llegar a retirarle la paga, lo que siempre está bien. La señora de ese individuo tan guay piensa que sus niños deben ser ejemplo de moderación, erudición y savoir faire, con el objeto único y exclusivo de exhibirlos cuando llegan las visitas, a ser posible con pantalones cortos de franela.

En cualquier caso, el resultado final de la contienda, y ya con los cascos azules en la cocina, suele ser que tus primatuelos van a llevar a cabo tres actividades extraescolares: dos que ha elegido tu señora, una que has elegido tú y cero patatero que hayan elegido ellos.

Y al año siguiente, volver a empezar con una única certeza: ninguna de las actividades extraescolares será repetida, con lo que tus pequeños desgraciados van a olvidar todo lo aprendido el curso anterior, lo que es una lástima en el caso del fútbol, pero vamos, que el macramé y la literatura sueca se la pueden meter por el rasca.
FÚTBOL (by Félix Padrazo)

A raíz de mi anterior colaboración en esta sección surgió algún comentario levemente crítico hacia lo que se consideraba un tema excesivamente “tópico”, así que para esta mi segunda colaboración he decidido abordar un asunto perfectamente novedoso y que ustedes, aún en su nunca bien ponderada imaginación, jamás podrían llegar a imaginar.

El fútbol.

¿Qué pasa?

Pero no se alarmen, porque este articulillo va a tener un “approach” (como dicen la gente de marketing y los gilipollas) completamente inesperado.

Puedo afirmar sin el más mínimo rubor que soy un tipo con suerte. Es más, diría sin tapujos que soy un auténtico elegido. Incluso me aventuro a decir que he sido tocado por la varita dorada de Atenea y mi existencia ha sido agraciada con un don sin par.

A mi señora le gusta el fútbol. Mogollón.

Como ustedes comprenderán (aunque, bien pensado, puede que no) esto ha simplificado mi vida de manera extraordinaria.

Cuando hemos terminado de comer un domingo en casa de sus padres y su señora madre me está insultando de manera velada durante unas horas, otro ser humano futbolero estaría además preocupado por no llegar a tiempo para ver el Partidazo del Siglo (parece que hay uno al mes o así). Yo no soy ése. Mi señora de repente deja de despellejar a mi hermana con su madre, mira el reloj y exclama esas palabras mágicas que me hacen quererla cada vez más: “¡Coño, el fútbol!”. Y salimos zumbando para casa.

Está situación idílica en la que me encuentro no deja de tener sus pequeñas pegas, no se crean ustedes. Por ejemplo, yo nunca he visto un partido de fútbol en un bar con los amigotes. Me cuentan que es una experiencia sin parangón, donde multitud de cosas maravillosas ocurren todo el tiempo, por lo menos hasta que alguien le pega a alguien. Y luego a lo mejor también, pero ya otras cosas maravillosas que me da más igual perderme, la verdad.

Bueno, una vez sí que ví el fútbol con los amigotes en un bar. Era la cafetería de un hospital y la señora de mi amigo el Anormal Fanático (le llamaremos así para proteger su identidad y porque así es como le llamamos) estaba dando a luz a su tercer hijo, Iker (los dos anteriores llamados Santiago y Raúl). Y tampoco fue una experiencia muy satisfactoria, porque tras cualquiera de mis comentarios (“joder, por ahí no, por las bandas, coño ya”) todos mis amigotes se empeñaban en echarme en cara que mi señora sabe mucho más de fútbol que yo y que soy un perfecto iletrado (no con esas palabras, como comprenderán).

Otra ventaja que tiene esta historieta tan bonita que les estoy colocando es que mi señora parece llevarse bien con mis amigotes. A ver, entiéndanme, ella sigue pensando que el Pelanas es un perfecto imbécil, que Carlitos es un alcohólico que va a acabar metiéndonos es un lío y que Mariano se está poniendo un poco gordo, qué pena, con lo guapo que era.  Pero cuando vienen a casa a ver el fútbol (mis amigos sólo vienen a casa a ver el fútbol, para disfrutar de unas horas de franca camaradería y de mi tele tamaño pista de squash; me he guardado la caja para que me entierren en ella) y nuestro equipo marca el Gol del Siglo (hay uno casi cada finde), ella los abraza y los besa y se siente en perfecta sintonía con ellos y se miran con complicidad y algún día a lo mejor lo que pasa es que Mariano se lleva una hostia, pero esa es otra cuestión.

Harina de otro costal (siempre he querido escribir eso) son las amigas de mi señora. Como ustedes esta vez que sí que seguro que comprenderán, a las amigas de mi señora no les hace nada de gracia que a ella le guste el fútbol, ya que parece restarles autoridad en sus respectivas casas (“jo, pues a Félix su señora sí que le deja pintarse la cara de rojo durante la Eurocopa”). Así que recientemente he descubierto un contubernio para intentar cambiar esa situación.

Hace poco la señoras en bloque quedaron en mi casa una tarde (sin fútbol) para tomar café. Que por cierto ya me podrían ustedes explicar porque quedan ustedes siempre a tomar café, que es una cosa tan rara, cuando uno puede quedar a tomar cañas o incluso copazos, pero bueno, allá ustedes. Pues bueno. Que quedaron en mi casa. Hasta aquí todo normal, sino fuera porque al llegar yo a casa después de un día entero de hacer cosas importantísimas en la oficina me crucé con las otras señoras de otros en el rellano gritando “¡Esto no quedará así!” y “¡Recapacita!”. Al cuestionar a la señora que tengo en usufructo acerca de esto, me contestó con un sencillo “nada, nada, no te preocupes, ¿quieres una cerveza?” y claro así ya no hay quién se acuerde de qué estábamos hablando para empezar. Se las sabe todas.

Pero por la noche descubrí una serie de hojas de papel en la basura que examiné con detenimiento, mas no alcancé a comprender del todo. Parecen unas instrucciones para levantarse y bloquear mi ángulo de visión cuando mi equipo protagoniza una peligrosa internada en el área durante un partido, pero puede que me esté confundiendo.

De todas maneras, ése es un superpoder que las señoras de los demás tienen de nacimiento. La mía no.

Félix Padrazo.

 

 SER PADRE ES MUY FÁCIL (by FAHUS THERBAND)

Ser padre es muy fácil. Lo que es casi imposible es ser marido. Para muestra, un botón: el jueves pasado, después de un día simpático en la oficina, volvía contento en el coche cuando de repente suena el teléfono y al descolgar mi mujer me dice “No sabes lo que ha hecho hoy  tu niña!”. Cuando dice “tu niña” ya sé que lo que sigue no es nada bueno, si no habría dicho “Nuestra niña es superdotada”. En un segundo pasan por mi cabeza las cosas más horribles: se ha comido el mp3 pensando que era una onza de chocolate, ha usado la playstation como alzador porque no llegaba a coger su cepillo de dientes, ha fregado el cuarto de baño con la escobilla porque quería ayudar en casa… pero en vez de eso, me dice “Tu hija ha pintado toda la pared de su cuarto” (a priori, no suena mal, finalmente estamos amortizando ese colegio que nos cuesta una pasta para que ella realice todo su potencial, saque el artista que lleva dentro y nos haga de oro, pienso para mí) “Me he enfadado muchísimo con ella y la he castigado sin ceras una semana”– como buen marido que soy, entrenado hasta la saciedad, activo el modo “Qué razón tienes cariño” – cuando de repente me dice “… y ahora me siento fatal. Soy una madre horrible”. Los hombres no seremos multitarea pero nuestra capacidad de reacción es asombrosa y mi cerebro se adapta a velocidad de vértigo (si hay una cosa que sabemos hacer bien es sobrevivir) para decir, como si fuese una reacción natural, “Qué vas a ser mala madre, mujer, la estás educando para que de mayor sea una persona responsable; estás haciendo un trabajo buenísimo” – bien, pienso para mí, he estado genial – comprensivo y ofreciendo todo mi apoyo – ¡hoy lo hacemos!, pero de pronto oigo “¿Te estás riendo de mí?” Oh, oh, saltan todas las alarmas y le recuerdo rápidamente “Desde luego, qué mal se ha portado la niña”, pero ya es demasiado tarde… “Es que nunca me tomas en serio, pues verás que pronto se te va a quitar esa sonrisa de la cara….”. En el camino a casa hemos hecho feliz a telefónica y me he quedado casi afónico explicándome por el bluetooth, pero al llegar he conseguido enderezar la situación y hemos tenido una cena tranquila antes de meternos en la cama. Uuff. Hemos sobrevivido otro día a la @aternidad.

Otro escenario, el mismo día potencialmente pero con un final distinto (mientras la situación se va desarrollando los maridos vivimos en ascuas; hay que estar preparado para cualquier cosa), cuando me dice “No sabes lo que ha hecho hoy  tu niña!” seguido de “La niña ha pintado toda la pared de su cuarto” y “Me he enfadado muchísimo con ella y la he castigado una semana sin ceras”, ella, que también ha tenido un buen día y se siente bien consigo misma, me pide, “Cuando llegues a casa me vas a tener que apoyar y ponerte muy serio”. No hay problema, pienso para mí; los padres llevamos en los genes el modo “Y ya verás cuando llegue tu padre”. Ya en el rellano de la escalera y con la llave en la mano me compongo: estaba contento pero ahora estoy muy, muy enfadado porque soy un padre responsable y quiero contribuir a la educación de mis hijos y ayudar a mi mujer: hiperventilo, frunzo el ceño, abro un poco la boca y sin separar los dientes tomo aire emitiendo un suave susurro – abro la puerta del ascensor para mirarme en el espejo y asegurarme de que mi aspecto es convincente antes de girar la llave y abrir la puerta enérgicamente – “¡¡¡Niña!!!! ¡¡¡Ven aquí que ha llegado tu padre!!!”. En fin, como os decía, no es fácil ser marido.

Fahus Therband

 

PRESENTACIÓN DE FELIX PADRAZO

Yo soy un tipo normal, o por lo menos lo que antes se llamaba un tipo normal (con “antes” quiero decir que el próximo jueves hará unos 20 años). Es decir, yo estudié una carrera con éxito muy moderado, conocí en el proceso a una moza, nos pusimos a trabajar (entienda usted aquí lo que quiera), la regateé un tiempo hasta que no hubo más castañas y finalmente nos casamos. Hasta aquí, lo mismo que le ha pasado a usted y a usted y a usted (a usted el de allí con las mallas no).

Lo que es asombroso es cómo he llegado hasta aquí, mediante un proceso largo y trabajoso, y sigo con la sensación de que me han tangado. Entiéndanme, quiero a mi familia más que a ninguna otra cosa del mundo (eso incluye las croquetas de mi madre, fíjense), pero no puedo evitar la sensación de haber sido un comparsa, cuando no simplemente un espectador (y eso que, como ustedes comprenderán, he tenido una parte activa en el proceso, aunque sea sólo como proveedor). Es un poco la misma sensación que cuando tu santa te pregunta “¿te gustan estos zapatos?” y tú dices que no, y te mira brevemente y te dice “tú que sabrás”, y se los compra anyway con dos cojones.

Pues bien, lo mismo me ha pasado toda la vida. La cosa empezó siendo aún novios, y me regaló el jersey aquel espantoso de cuello vuelto (“cuello Perkins, ay, no sabes nada”), y yo me lo ponía, hasta que tiempo después iba yo a comprarme un jersey y me compraba uno igual. Y tan contento, oyes, más feliz que la leche.

Después surgió el tema de irnos a vivir juntos, y ella estaba completamente de acuerdo conmigo en que “es la forma más fácil de estropear una relación que funciona perfectamente bien así” (sus palabras), y a la semana, embriagado de ilusión, la ayudé con la mudanza y le cedí el 90% de mi espacio armaril.

“Pero tonto, ¿por qué vamos a casarnos? Estamos muy bien así”. Por la tarde estaba eligiendo entre la dorada con salsa de cardos regada en Chateaubriand y el chuletón de buey con rodajas de pájaro dodo y salsa de cuantró con naranja.

Acordamos, dada nuestra juventud, que esperaríamos unos añitos para tener un hijo, y disfrutar de la vida como Conan arrasando aldeas. No podía ser más feliz. La abracé lleno de amor, y luego me levanté a las 2:02, 3:38, 4:51, 6:12 y 7:35 a, sucesivamente, darle un biberón monstruoso al enano, cambiarle el pañal (por otro limpio, es un negociador muy hábil), sacarle los gases de efecto invernadero, limpiar el vómito de la lámpara y saltar llorando por la ventana (sin recordar que vivimos en un bajo y así resulta una acción pueril y gilipollas).

Llegados a este punto empecé a sospechar que estaba siendo manipulado, así que me planté y lo dije bien claro y sin rodeos (brazos en jarras, mirando al suelo, moviendo un pie; menudo soy yo): “No sé cómo hemos llegado hasta aquí, pero yo ya no quiero más niños”.

El sábado bautizamos al tercero. ¡No se puede ser más feliz en esta vida!

Félix Padrazo

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72 Responses to Blog de Padre

  1. Enhorabuena!!!
    Mejor no habéis podido empezar, este “Padrazo” es un redactor de “alto vuelo”. Espero que BdM siga creciendo y regalándonos estas verdaderas joyas.

    Buen año para todos los padres y madres!!!!

  2. Me encanta esta nueva sección,una idea genial!!y el padre inaugurador,buenísimo!!!

  3. MARIA

    Está contado con mucho arte, a mi , personalmente el humor en base a estereotipos y exageraciones me hace reir, pero resulta un poco repetitivo el roll del padre que ha sido “manipulado” y que él no quería ir tan rápido y tal y tal… quedo a la espera de otros padrazos con nuevas historias, y a ser posible con un poquito de innovación… hombre!

    • Blogdemadre

      Habrá tantos puntos de vista como padres, María..seguro que en esta nueva sección vemos muchos y de muy diferente índole.. Ya verás, ya….

  4. Arain

    Jajajaja que bueno! Seguro que no es mi marido el que ha escrito esto? Oigo su voz y veo su cara al leerlo…
    La sección me parece cojonuda! Gracias uanmortaim por hacerme reír hasta decir basta!

    • Blogdemadre

      Un discurso muy común, sí señor… Habrá que darles espacio para que nos cuenten sus intimidades…pero yo también pondría un par de peros, ojo… :)

  5. Arain

    Solo le ha faltado decir: escribir yo en un blog de maternidad? Ni de coñen! Menudas risas nos habríamos perdido! Ole tu!

  6. Siiiii! Un panzón de reir…mi señor esposo creo que está bastante de acuerdo con este post, je, je

  7. Muy buen comienzo, si señor. Ansío nuevas aportaciones.
    Enhorabuena.

  8. eradish

    Me encanta!!!!! jajajaja. Y lo de los brazos en jarras, mirando al suelo y moviendo el pie “m´ancantao” ademas de la alusion a la santa y los zapatos. genial por el inicio. Ahora mismo se lo paso a mi “adjunto”

  9. Hilde

    Muy buena esta primera entrega!!! Si señorrrrr!!! Enhorabuena al valiente primer ‘blogdepadre’ … Me gusta esto de echar un vistazo en el cerebro del ‘otro bando’ ;-)

    • Blogdemadre

      Interesante lo de echar un ojo al insondable cerebro masculino…espero que no nos arrepintamos porque por ahí dentro debe haber de todo.. no ves que no ordenan nada….!!

  10. Elena

    Genial este Blog de Padre!! Sólo le ha faltado decir que somos nosotras también las que elegimos el coche!!

  11. Primogenito

    Y como hacemos para concursar?

  12. Acertadísima la nueva sección. Me ha encantado eso de “…yo ya no quiero más niños. El sábado bautizamos al tercero”, jejeje. También de cuando en cuando hay que escuchar a la parte contratante de la tercera parte…

  13. amigade hermanamayordelautora

    Ah! pero es que los maridos no estan para ser tangados? Huyssss pues entonces a la que han tangado es a MIIIIII!!!

  14. OMG!!!
    Que no había estado yo por aquí Madre…..mal muy mal rubia….
    Me acabo de dar cuenta que no actualicé la RSS y no me llegaban tus actualizaciones y entraba en el blog y me salía el de antes…amos amoooos pero si nos avisaste y pensaba que lo había hecho bien (a veces se me olvida que soy rubia y voy de morena por la vida..) Anyway!
    Me encanta BlogdePadre( que sepas que tengo a maromen emocionado saltando a mis espaldas al grito de ¿puedo? ¿puedo? ¿puedo?..adorablemente cansino ^^) y me encanta este primer padre que rezuma coherencia jejej genial entrada!!!
    Queremos más testosteronaaaaaaaaaa!!!!!

  15. Genial! Automáticamente ha sido pasado al costi que se parte de risa :)

    • Blogdemadre

      Dile al costi que debe una a esta madre magnánima que sólo mira por su bienestar. Padres del mundo, acepto estatuas. Gracias.

  16. Mami de 1+2 (arare73)

    Me ha encantado!!!! Esperando deseosa ver nuevas entradas de BdP !! Felicidades por la idea!!

  17. Grande FAHUS THERBAND! jajajajaja
    Me has abierto un mundo…de repente me están entrando unas ganas de pedirle perdón a mi maromen… ;o)

  18. ANABA

    Jajajaja, ains, pobrecitos ellos, qué pena me dan

  19. oye, qué cierto eso de “mira lo que ha hecho TÚ hijo” cuando hace alguna trastada; yo lo digo… pero es que es evidente que todo lo malo viene del padre, jejeje

  20. Genial Félix!!
    Debo confesar que yo tb soy una fanática del fútbol, sobretodo de mi equipo, si juega necesito verlo o reviento! Y por suerte mis amigas también, del fútbol, la F1 y las motos, los domingos SAGRADOS!!! ;o)
    Genial post y genial dibujo! jajaja

  21. Pues te pongo el caso opuesto. Mi marido se harta de decirme que ya podía ser yo “como las demás”. La explicación: el es indio y yo vikinga a muerte. Desde que nos conocimos hace más de diez años, y como toda España sabe, el Atleti no ha ganado ni un sólo partido a los de Chamartín. Y claro, eso escuece… Sobre todo cuando una tiene la mala leche de regalarle para su cumpleaños, año tras año, entradas para los derbys o enfrentamientos coperos que pillen más a mano. Entradas para disfrutarlas en mi compañía, por supuesto ;)

  22. Mami de 1+2 (@arare73)

    Me ha encantado tu última entrada Félix!!! A mi también me gusta el fútbol (y el básquet, y el tenis y la F1 y las motos, hasta he visto motonazo de etapas del Tour, el Giro y la Vuelta a España!!!)…. el único problema es que maridín es merengón a muerte y yo soy culé hasta la médula…. pero claro, la perfección no puede existir ;-DD

    El dibujo es genial!! jajajajaj

  23. Xil+twins

    Buenísimas las 3 entradas! nos hemos reído un montón mi chico y yo
    :D

  24. Amigo Félix, dentro de poco vamos a pedirte blog propio, que lo sepas!!!!!! Somos tus “fanes”!!!

  25. A mi de pequeña me lo dejaron claro: apúntate a lo que quieras menos a la banda de música, que luego tocan en todas las fiestas y nos fastidian las vacaciones… El mundo ha perdido una gran clarinetista!

  26. Maria P García

    Cómo se explica de bien Elpadrebloglero!! Mis felicitaciones a Felix Padrazo. Respecto a la última entrada sobre las extraescolares, he de decirte, superFelix, que parece ser que tus hijos van a un cole “con extra escolares normales”, lamíahija nó, la mía va a un cole donde las extraescolares se desarrollan todas los martes y los jueves de 17h a 18 h., con lo cual, si va a gimnasia rítmica, no puede ir a informática, ni a manualidades, ni a fútbol, o sea…, y por si esto fuese poco, a las extraescolares que organiza el AMPA, le añadimos que también el cole ofrece cuentacuentos y animación a la lectura, ¡¡¡adivinen que días y a qué horas!!!! je, menos mal que cuanto más difícil nos lo ponen … más nos empeñamos las madres en salir adelante, y menos mal que vivo en un barrio con una amplia oferta cultural, y menos mal que la escuela municipal de música está al lado del cole y de nuestra casa, menos mal!!!!!!!! encajesdebolillosenelaire xDD

  27. Luis Cabañes

    Enhorabuena! Simplemente genial. Todavía no puedo parar de reirme!!

  28. Buen post, Félix… ahí, ahí, incidiendo en cómo las féminas nos dominan al tomar decisiones sobre los niños y sobreponiéndote a esas escasas críticas de tu primer post diciendo que abusábamos del tema de la guerra de sexos. Claro que sí, hay que decirlo más: abusonas! :)

  29. Jajajaaja, me parto, cuánta realidad en tus palabras. Acabo de descubrir este blog y os felicito. Todo lo que he leído me ha hecho reír y me ha sonado muy cercano. Felicidades y gracias ;-)

  30. Uf, qué dura prueba, Ata… No sé cómo hubiera reaccionado yo en esa situación, pero esa capacidad de racionalizar tuya me ha dejado sin palabras: pues claro, si en el cole se limpian solos, qué es eso de pretender que te limpie el culo el papá de un amigo!

    Pensando en el futuro, voy a poner un cartel en la puerta que diga “A Chez Paparrachos se viene cagao y meao de casa. Al menos, cagao” :)

  31. Muy fan de esta sección. Poco más pueso decir XD

  32. jajajajaja la lagrimita sigue recorriendo mi mejilla jajaja es de las buenas buenas!!! tanto se tardo la madre en enseñarle el famosillo “acabeeeeee” para que no haya respuesta a la petición. Lo divertido habrá sido cuando la madre le tocará la hora del baño y se encontrara “la raja de canela” en el calzón del niño y la pregunta de qué no pediste que te ayudarán? SI MAMÁ PERO EL PADRE ME DIJO QUE ME LIMPIARA SOLO jajajajaj la madre obviooooo jamás le creería jajajaja

  33. Enrique Seco Gordillo

    Me he inspirado en vuestros personajes para escribir la ultima entrada en mi blog: Dia del padre !ja! !ja! http://secoenrique.blogspot.com.es/
    Por supuesto cito la fuente de la inspiracion.
    Si os gusta podeis compartilo en vuestro blog

    • Blogdemadre

      Corriendo voy a leerlo!! Gracias, Enrique!

      • Enrique Seco Gordillo

        Jajaja, ¿corriendo? con lo ajetreada que estas siempre…
        No es que sea muy profundo para leerselo, pero necesita su tiempo…

    • Enrique Seco

      Este es el enlace correcto del post del dia del Padre

      http://secoenrique.blogspot.com.es/2012/03/el-dia-del-padre-ja-ja.html

      El anterior es el generico de mi blog, al que tambien sereis bienvenidos.

  34. Me parto, me encanta leer la otra parte del cuento, por eso leo historias de papa lobo. Muchas gracias chicos por contarnos vuestra versión, sois geniales.

  35. Fan, muy fan, de Félix Padrazo. Has vuelto inspirado de vacaciones.
    ¡Ah! Comentar que he buscado en google “efecto san isidro”. Sí, soy una una chica inquieta (y al parecer gilipollas).

  36. Papár

    Hola, dejadme que os aplauda a manos llenas (si es que eso es posible). Veo que se hacen ciertos comentarios sobre Clan y no puedo esperar para leer algún post vuestro sobre los productos audiovisuales para niños y, especialmente, el Cantajuegos.

    Saludos paternales.

  37. Violeta Petita

    Me encanta el blog de padre! Somos padres primerizos, tenemos una niña de 35 días y se lo he recomendado a mi marido. Los inicios son durísimos y se agradece el humor+ realidad!!!

  38. De las mejores entradas de blog que he leído sin duda jejeje, divertida y a la vez dando visibilidad a la figura paterna, algunas veces un poco olvidada en ese mundo virtual. Felicidades

  39. Jjajajaja…Acabo de verme retratatada en esas familias navideñas tan propias!!Yo sería de las tradicionales,cuento con todos los accesorios,por no decir,que un mes después sigo con restos de ese tremebundo pavo congelados por ahí.Y he de añadir, que cuando el Padrazo se decida a ejecutar el secuestro, avise para realizar acción coordinada y junto a José María Scalectrix, algún responsable del “merchandaisin” de Disney:Tengo hijas.No les gusta el scalextrix (a mí mucho,pero a ellas no),pero sí,como no, Frozen. Todo en paquete de 1 pieza. Aunque vengan en paquete de más de uno…no.No hay dos objetos iguales. Cisjordania en el salón de casa desde Reyes…Espero aviso del Padrazo.

    http://www.meriodemarypoppins.blogspot.com.es/

    • Blogdemadre

      Jajajaja le avisaré para que perpetréis el delito a medias. Y si ya de paso os acordáis del que ideó la Heladera de Famoplay, dadle de mi parte un guantazo de mediolao :) Desde el 6 de enero llevo intentando que eso se hiele.

  40. ¡Cielos! ¡Y yo sin Scalectrix!
    ¿Vale lo mismo una wii con tres mandos y diez (si, diez, has leído bien) niños/as entre los 3 y los 12 años?
    ¿18 personas a desayunar/comer/merendar/cenar en una casa sin lavavajillas valen por ausencia de cuñadismo plastoso?

    Las juntanzas navideñas son lo más.

    • Blogdemadre

      Madremía, madremía, avisado queda Félix Padrazo para que os mande ahora mismo un lavavajillas :) La wii convalida, sí, las marionetas de dedos (5 por paquete) para 20 dedos ansiosos, también.

  41. Pingback: Vuelve Félix Padrazo | Papá Troll

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