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Bienvenido, Mr. Chándal

Tengo una amiga que un día me dijo después de una noche de algazara por ingesta de licores varios …“Apenas podía vestirme esta mañana, amiga. Ahora entiendo por qué todos los que tienen gusto por esto de la noche tienen un chándal en casa”. Y se quedó tan pichi. Hasta entonces no lo había deducido, pero investigué y comparé datos y de repente todas las pesquisas cuadraron.

Desde entonces realizo numerosos estudios sobre la tenencia y uso del chándal, su procedencia, razones que llevan a su adquisición y hasta he llegado a experimentarlo en carne propia porque no hay mejor manera de estudiar la realidad circundante que exponerte a las mismas condiciones que rigen la vida de los sujetos estudiados.

Y así me compré uno. Un chándal, digo. Gris clarito, con una sudadera con capucha y unas letras de extraña tipografía sobreimpresionadas en el pecho, como de estudiar en una universidad americana o algo. Durante los primeros meses me expuse a él de forma controlada, dos minutos el primer día, tres el segundo y así sucesivamente, hasta llegar a completar el tiempo que ocupa una mañana casi en su totalidad. Para salir a la calle solía quitármelo, que una cosa es una investigación rigurosa y otra muy distinta que me llamen para ir a Sálvame.

Los días álgidos del experimento tuvieron lugar durante las bajas maternales, época en que aún no sabes si eres una persona o un barril de sidra, con lo cual te vistes con lo primero que tienes a mano. Un albornoz, un delantal, una sotana… El uso del chándal durante esta época me devolvió algo de dignidad, quien lo hubiera dicho.

Cuando finalizó mi estudio de campo guardé el chándal en el armario y no volví a sacarlo hasta que no comencé con esta nueva labor de CM, abreviatura de Community Madre (dícese de quien trabaja desde casa, pero sin rulos puestos, mientras con una mano gestiona alguna red social y con la otra envuelve cocretas) Al principio, y supongo que por continuar con el ritmo al que estaba acostumbrada, me duchaba a las 7 de la mañana y me sentaba a las 7.30h vestida como para ir a una comunión. Con el tiempo me fui haciendo más perezosa y dejé de ir a la peluquería a hacerme la manicura francesa y/o incrustarme piedrecitas brillantes en las uñas de gel, más que nada porque ahora sólo me veo los dedos yo. Como mucho, el cartero. Y eso cuando le abro.

Y así volvió el chándal a mi vida. Cuando me di cuenta de que los pantalones pitillo me estrangulaban las arterias tras dos horas sin levantar el culo de la misma silla, decidí rescatarlo del armario, pedirle perdón por el destierro y volver a hacerme su amiga.

A pesar de estas buenas migas, convivo con el bochorno y lo disfrazo de bien vestir a la mínima que tengo ocasión, desmembrando las dos piezas en un alarde de creatividad de indumentaria: el pantalón + blusón ibicenco; la sudadera + leggins monocromo. Con cholas en verano y calcetín de cuello vuelto en invierno. Todas estas combinaciones hacen que vaya vestida de mamarracha la mayor parte de mis días. Pero cómoda hasta decir basta, que de eso se trata al fin y al cabo.

Ahora que lo pienso, es posible que en estos días nuestra relación alcance cotas de amor inmenso porque tengo pensado, de momento sólo pensado, salir a correr algún que otro día a última hora de la tarde. He leído que es bueno que la sangre circule libre por todo el cuerpo, y no sólo hasta media pierna, así que estoy dispuesta a ejercitarme hasta la extenuación y en todos los foros desaconsejan para ello el uso del tacón o las sandalias de cuña. Quien sabe, amigos, si en realidad el hábito sí hace al monje y el uso del chándal no ha hecho florecer en mi interior un gusto desmesurado por el ejercicio físico y la oxigenación…
Y dicho esto me callo y me recojo sobre mí misma para poder oír con claridad las risotadas y ahogamientos por hilaridad que sufrirá todo aquel que me conoce… Y es muy humillante esta falta de credibilidad, que lo sepan.

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Bienvenido, Mr. Chándal, 4.7 out of 5 based on 14 ratings

43 Comments

Filed under Edad, Familia, Humor, Moda, Mujer, Neurosis, Ser madre

43 Responses to Bienvenido, Mr. Chándal

  1. El otro día yo estaba con el chándal por casa y decidimos bajar al parque a jugar con la peque y a dar una vueltecilla por el barrio. Cuando ya íbamos a salir por la puerta mi chico me miro fijamente y me dijo: no piensas vestirte??? Ni me había dado cuenta! Yo estaba taaaan cómoda. Con lo crítica que he sido siempre con el uso del chándal para salir a la calle… quien me ha visto y quien me ve, jejeje

    Un abrazo, Laura (baseecho.blogspot.com)

  2. ¡Ten cuidado! Los chándals y las camisetas con publicidad las carga el diablo… Éstas últimas son prendas-trampa. A priori parecen de tejido malucho pero precisamente por eso “dan de sí”, ensanchan, y acaban siendo ideales en pospartos… ¡No se cabe en otra!
    Precaución, amiga chandalera, el merchandising es peligroso.

    • Blogdemadre

      oy, oy, oy, ooooy, amiga, esas camisetas estiradísimas donde cabes una misma y media docena de gordos más… ¡¡Divinas!!!

  3. Ata

    ¡¡Ánimo madre!! Corra usted, pero no huya.

  4. El glamour y la comodidad no tienen por qué estar reñidos. Hay gente que hasta es capaz de parir con elegancia. No es mi caso, of course, yo soy choni de paritorio (sin tacos y pidiendo perdón, ojito). Bueno, que me desvío de lo que quería decir… Esto…eh…mmmm…que nada, que…Si te haces una foto en chándal te PAGO!!!!!!!

    Juans, juas. Sardinas

    PD: Si te consuela, aunque no he sido capaz de embutirme en un chándal, yo para estar calentita me pongo los calcetines – gordos hasta la rodilla – que usaba en el colegio. Verdes. Lo que oyes. Mi marido tiene un trago. Sí.

    • Blogdemadre

      Por supuesto que no están reñidos! El chandal y las cholas es lo más glamouroso que hay después de la estola de piel. Por suerte llega el verano y podré ponerme la camiseta sin mangas (esa como de jugador de la NBA) conjuntado con unos rockis. Lo más.

  5. Lupe

    Mi marido y yo tenemos auténtica aversión por la prenda en cuestión y por la gente que lo lleva por la calle. Chandaleros domingueros, los llamamos, porque es habitual verlos en domingo tomando una cañita. Se supone que se lo ponen para “ir a caminar” pero sé de buena tinta que la inmensa mayoría sólo caminan del coche a la terraza del bar.

    Personalmente, reconozco que soy usuaria doméstica de la fatal prenda pero salir a la calle con ella JAMÁS! Ni para ir al paki de enfrente de casa.

  6. Otra con aversión al chandal y te lo digo metidita ahora mismo en uno. Que sí, uno empieza con ponérselo para estar en casa, y luego sale con él a tirar la basura, y de repente se sorprende llevando al cole a los niños con él puesto con la excusa de que ahora me voy a andar aunque te vengas directa al ordenador (en esa fase me encuentro ahora mismo).
    Espero que no vaya a más, que de momento para la recogida de la tarde me cambio de ropa que ahí ya suele haber más testigos y una todavía tiene su dignidad.

    • Blogdemadre

      Deberían hacer fotos en la entrada de los coles para ver las pintas con que vamos a recogerlos. Quitarían más de una custodia fijo!

  7. Iba a proponer quedar en chándal la próxima vez que nos veamos, pero nos pueden acabar dando limosna por la calle (chándal+ojeras maternales=limosna) Además qué coño, que vestidas de personas estamos monísimas y ganamos mucho XD
    Hay que joderse que la comodidad de la ropa sea inversamente proporcional al glamour de la misma y directamente proporcional a las pintas de yonki, ¡¡nosjusto!!
    Besote Madre!!!

    • Blogdemadre

      Negativo, rubia, que el vestidico minifaldero que me llevaba usted el otro día, además de cómodo y apañao, era la definición misma del glamour. Y encima le hacía las piernas larguísimas, ajquerosa!
      Si la próxima vez quedamos en chandal, nos llevamos también los rulos y el periódico sobaquero que todo chándal debe llevar acompañado. Si no, no se vale.

  8. M.I.

    No puedo dejar de sugerirle que consulte algunos reportajes gráficos bajo el titulillo de “chandalismo”…¡si hasta la muy deseadísima Scarlett Johanson (o como se diga) tiene fotos en chandal!. Si ella puede nosotras también. Esta denostada prenda tiende puentes entre sus curvas y mis michelines, entre sus turgencias y mis flacideces, hace patente que ambas pertenecemos al mismo género: ese que es propenso a la celulitis.

    • Blogdemadre

      Procederé a la inmersión chandalística, amiga, descuide, que toda información es poca.
      Del chandal de las famosas mejor ni hablamos, mis ojos han visto cosas que la humanidad no creería!!! :)

  9. PUes yo confieso que parí en chandal que el último mes antes de parir sólo llevaba chandal ( no me entraba otra cosa) eso si de terciopelo y negro para darle un toque fashion, y ahora cuando voy al parque con el Monillo tb me pongo chandal, cuestión de sobrevivir a sus golpes de arena y porque tengo que hacer tal ejercicio corriendo detras de él que que mejor que el chandal.

    A parte de esto decir que por tierra patri el chandal es elemento de vestir muy patentando, vease que en mi pueblo se hace ASTORE y el precio de ellos suele ser tan astronómico como unos jeans de marca, por lo tanto desde mi infancia he mamado que el chandal es muy usual y ponible.

  10. Un día, sin prestar mayor atención a lo que hacía, baje a comprar una lata de tomate en conserva a la tienda que hay justo debajo de casa. La experiencia, traumática.
    Yo con mi chandal negro (muy de incógnito) pido al tendero y este me espeta a la cara: “te ha pasado algo”. ¿Por qué? No lo entendí hasta que me vi reflejada en la puerta de cristal, ¡mi pinta era horrorosa!
    Prometo no hacerlo más.

    • Blogdemadre

      Qué majo el tendero… haber aprovechado para decirle que Manolo tiene mejores tomates. Eso les jode muchísimo!

  11. Yo le doy dos meses para descubrir el truco del almendro y empezar a usarlo sin remordimiento en sitios abiertos… Y otros dos para afrontar eldilema: qué es más incómodo, la ropa normal o tener que cargar una raqueta de pádel todo el día? ;-)

    • Blogdemadre

      El truco del “almendruco”, amiga, que esto de no utilizar el español coloquial le hace tener lapsus. Claro, si no se pasara usté tol día parriba y pabajo hablando en otros idiomas… :)

      • Fue el diccionario del señor smartphone, que se empeña constantemente en hacer honor a su nombre y dejarme mal… Hay algunos que cuando se ponen eficientes la cagan que no veas. ;P

  12. Querida amiga pongo en su conocimiento que el uso excesivo de “chandale” crea adicción que no afición. De ir con “chandale” casi todo el día a llevar en la cabeza un moño desmoñao como un gato persa sólo hay un paso… No digo más naaá, avisada queda ;-)

  13. Y después de leer todos los comentarios qué se supone que he de decir? Que yo también detesto el chándal y que ni si quiera tengo uno? Pues aun a riesgo de quedar de choni, que no, digo que tengo más de uno y que los uso, no a diario, no todos los días, pero no tengo inconveniente en plantármelo para ir cómoda y bajar al parque o a dar una vuelta. Incluso para ir al cole si es lo que llevo puesto porque no he ido a trabajar. Eso sí, prometo no ponérmelo para salir de fiesta (fiesta? jajajajajajajaja).

    http://missymistergolosina.blogspot.com.es/

    • Blogdemadre

      Claro que sí, hombre ya, fuera tapujos, fuera caretas, ahora es el momento en que todos nos levantamos, te aplaudimos y te decimos al unísono ¡Te queremos, mari!
      El mejor modo para sobrellevar el chandalismo es quererlo. De eso no hay duda. Y reconocerlo es sanísimo para superar la adicción :)

  14. A pesar de que soy muy de andar por casa, con mis vaqueros, mis camisetas y mis playeros (=zapatillas; no me lea raro, en Asturias hablamos así…) con el chandal no me siento nada a gusto. A veces me lo pongo cuando vamos a andar en bici pero me siento taaan ridícula, que me dan ganas hasta de venderla… ;)

    • Blogdemadre

      Ahora lo entiendo todo, amiga, el problema no es el deporte en sí, es el chandal!!! Probaré a correr en albornoz… quien sabe..quizá haya descubierto usted el remedio a mi desidia deportiva :)

  15. Coherente

    Mi querídisima BlogdeMadre:
    Pues por edad, convicción y cuerpo de odalisca, me temo que el chándal/chandale no entra en mi vocabulario, ni siquiera con un santo que dice eso de “me voy a correr/jugarbaloncesto/fútbol, que lo necesito” (yo jamás he necesitado eso).
    Tengo pantalones y sudaderas una talla menos de la que real, sólo por saber el límite que no puedo traspasar, y los compré cuando me fui al rural, porque andar en un huerto o dar de comer a las gallinas con formato “office-glam” es dificultoso (que no crea Vd. que no lo he intentado). También lo utilizo cuando me da la melancolía del Reino de España y friego con lejía, con lo cual me quedan unos chispazos muy simpáticos en color rosa palo.
    Tiene Vd. para hacer una tesis sobre el uso y abuso, sin duda alguna.
    A sus pies,

  16. Yo sobre esto poco puedo decir, ahora que solo el chándal aguanta mi bombo con dignidad… me has leído el pensamiento, o me has visto hace poco, que también, jajajajaja
    ay, mi padre me dice siempre: hija, arréglate, que tu marido no te vea así… pero qué quieres que te diga, si lo peor que puede pasar es que mi santo me vea en chándal es que esta vida es muy absurda!!!
    Un beso esférico

    • Pues yo era muy chandalero en mi juventud. Di tú que era la época del nacimiento del indie en España y los pantalones adidas vintage con cualquier camiseta suficientemente pop eran trendy en aquellos momentos. Ahora ya no me permito esos lujos asiáticos, porque reconozcamos que es lo más cómodo para las piernas y para el trío fantasía que decía nuestro amigo!

      • Blogdemadre

        Lo del trío fantasía me ha dejado ko, lo juro, me subyuga la cantidad de variantes con que los hombres os referís a vuestras gónadas…:)

  17. Pingback: De pelillos y contorsionismos « Accidental Mente

  18. uy, que le he respondido a la patinadora en lugar de ponerlo en el hilo normal… si es que parezco nuevo todavía!

  19. lamigadehermanamayor

    Ya lo decia Martirio. -”con mi chanda y mis tacone, arreglà pero informal”
    Tu si que sabes hija. Viva MARTIRIO!!!

  20. Inesichi

    Cuan sera mi aversion a esa prenda que sigo sin entender ( y mucho menos un domingo en una terraza tomando pinchos) que en mi despedida de soltera mis “”"amigos”"” me pusieron un chandal rojo con brilli brilli en lugar de cualquier disfraz ridiculo (con el que hubiese pasadado menos vergüenza claro está) para ir en limusina y salir de fiesta…. Aun les guardo odio y rencor, desde luego supieron poner el dedo en la llaga…

  21. Yo llevé chandal en mi juventud, pero luego me quité. Y me arrejunté con mi chico que sin ser un chandal-lover tampoco tiene problemas en ponérselo ….. y salir a la calle con él. Yo se lo dije muy claro desde el principio, si te pones el chandal conmigo no sales a la calle y 9 años después he cumplido mi promesa …. y el también se ha quitado. Quizás influyó el detalle de que saqué con nocturnidad y alevosía el susodicho chandal de la maleta cuando nos cambiamos de país ;-)

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